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viernes, 26 de octubre de 2012

El Bicentenario de la Alhambra

Puerta de Siete Suelos, reconstruida en los años 60 del siglo XX
1812 es un año que se recuerda en España por la promulgación de la Constitución de Cádiz. Pero a nivel local, Granada tiene también motivos para celebrar que hace doscientos años se salvó, casi de milagro, su monumento más representativo. Los dos años y medio de ocupación francesa en la ciudad (1810-1812) arrojaron un saldo claramente negativo. A pesar de algunos avances en el urbanismo, el Invasor destruyó monumentos y edificios históricos, sustrajo importantes obras de arte, esquilmó las arcas públicas y dejó sumida a la población en la ruina y la hambruna, “despidiéndose” de ella con el hecho que hoy recordamos.

Horacio Sebastiani            
Nicolás Soult
La ciudad fue controlada sin oposición de las autoridades a principios de 1810 por el conde Horacio Sebastiani. A él se debe el expolio y la destrucción de numerosos conventos, la creación del Paseo del Salón, el Puente Verde y algunas obras de reparación en los abandonados palacios de la Alhambra. Todo ello, claro está, a costa de las arcas públicas y de abusivos impuestos. Su “blanda” gestión y no haber conseguido vencer a las guerrillas hará que sea relevado por el  barón de Leval en junio de 1811 y en agosto por el temido mariscal Nicolás Soult. El año escaso de estancia de este en la ciudad será el peor para Granada, nuevos impuestos y requisas de alimentos harán crecer el  malestar entre la hasta entonces sumisa población. Ya en el verano de 1812, en que el ejército del duque de Wellington entra en Madrid, el temor de quedar atrapados en Andalucía hace que comience la retirada de las tropas francesas por el Levante. El 15 de Septiembre el General Ballesteros acampaba en Padul y Soult salía de Granada con todo el dinero que le fue posible sustraer. Era práctica habitual destruir cualquier plaza fuerte, munición, maquinaria, y hasta las reservas de alimentos que al dejar atrás pudieran servir al enemigo. Aquí habían utilizado, entre otras, la fortaleza de la Alhambra. Su suerte estaba echada. 

Perímetro de murallas destruido en 1812
Fue la noche del dieciséis al diecisiete de septiembre, así lo relata un testigo presencial, Nicolás Peñalver: “¿Quién podría olvidar el espantoso estruendo que producían al desplomarse los antiguos torreones y al reventar las minas que debajo de ellos se abrieron?” En efecto, Soult había mandado minar todo el perímetro de la Alhambra, a parte de las fortalezas de Santa Elena y del Azeytuno, también destruidas esa noche. Aquí la historia se convierte en leyenda, la del Cabo de Inválidos José García, cuya existencia se ha puesto en duda al no tener noticias ciertas de él después del valeroso hecho que se le atribuye. La mecha se prendió en la Torre de la Barba a escasos metros de la Puerta de la Justicia, avanzando y destruyendo las murallas del lado Sur de la fortaleza. Fueron cayendo parcial o completamente las torres de los Carros, de los Abencerrajes, de las Cabezas, de la Bruja, del Capitán, de Siete Suelos, de Baltasar de la Cruz, de Juan de Arce, del Agua y del Cabo de la Carrera.
Reconstruidas torres de Baltasar de la Cruz y de Juan de Arce
La siguiente era la calahurra de Muhammad VII, la “Torre de las Infantas” iba a convertirse en escombro, pero la mecha se cortó. José García, que había quedado cojo en Bailén en 1808, corrió a tirarse sobre el reguero de pólvora que ya se encaminaba hacia los Palacios Nazaríes. Según otras versiones, el sentido de la voladura fue el inverso, alguna incluso niega que hubiera intención de destruir toda la Alhambra. Sea como fuere, mucho se perdió esa noche, pero también fue mucho lo que se salvó. Aunque en la actualidad están reconstruidas, algunas de estas torres permanecieron más de un siglo en ruinas. Ahora bien, ¿fue verdad que  José García salvó la Alhambra o simplemente la mecha falló por algún defecto de preparación?, ¿por qué permaneció en el anonimato después?, estos interrogantes aun circulan sobre este hombre cuya memoria recuerda una placa colocada en 1936 en la Plaza de los Aljibes. Existiera o no, la figura del Cabo García representan la de tantos españoles anónimos, “esclavos del honor”, que defendieron su patria hace doscientos años.


Para saber más: nuevamente tenemos que citar a Francisco de Paula Valladar, quien en el número 338 de la revista "La Alhambra", escribió el artículo “El Centenario de la Alhambra” en 1912, en el cual nos dice: “como me imaginé no celebra Granada el centenario de la salvación de su célebre Alhambra”. También de él es el libro “La Invasión Francesa en Granada”. Más reciente es la obra de Cristina Viñes Millet, “Granada ante la Invasión Francesa”, o el artículo “Sebastiani: el general que ocupó Granada” de Cesar Girón, aparecido en el número 1 de la revista "Garnata". La lectura de estos trabajos ayuda a conocer cómo era la Granada de 1812.

 Torre del Agua

sábado, 20 de octubre de 2012

El Castillo de Lojuela


Volvemos al Valle de Lecrín para visitar una de las fortalezas que, junto a la ya vista de Mondújar, mejor se conserva en la región. Podrá pensar el lector, al ver las imágenes que ilustran la entrada, que esta afirmación es exagerada ya que se ha perdido buena parte de su estructura. Pero en comparación con lo que queda de otras construcciones, de las muchas que existieron en la comarca, la que hoy nos ocupa bien merece ser tenida como uno de los vestigios más importantes de la arquitectura militar hispanomusulmana de Lecrín. Hay que tener en cuenta que cinco siglos de abandono, terremotos tan fuertes como en que en 1884 destruyó el cercano pueblo de Murchas o la actividad del hombre, su interior se encuentra sembrado de almendros, han contribuido a su paulatina desaparición.


Es además el único vestigio de la población que le daba nombre, una pequeña alquería llamada Levxa o Lojuela abandonada en fecha desconocida. En la zona se ha encontrado cerámica de épocas íbera y romana, lo que prueba la antigüedad del asentamiento. El geógrafo andalusí al-Udri hace referencia al Iqlim Laysar en el siglo XI, que podría ser dicha población. Sin embargo no hay consenso sobre cuándo se edificó la fortaleza, cuya la estructura con una prominente torre en un ángulo es propia de la arquitectura nazarí, si bien Lojuela existía mucho antes. Situada a media ladera, domina la margen izquierda del río Dúrcal en pleno corazón de la comarca. Sus coordenadas son 36º56’47.64’’N  3º34’37.90’’O (ETRS89). Desde Melegís es fácil llegar hasta ella, un camino agrícola parte del pueblo y, tras cruzar el río Torrente a las afueras, serpentea en dirección NO aproximadamente 500 metros, luego sigue hacia Norte otro tanto hasta interrumpirse en un claro. Aquí, con el castillo ya a la vista, comenzaremos la breve ascensión de la ladera, no extrañe que en algún momento un salto de agua corte nuestro camino. 


La planta del recinto es trapezoidal, teniendo su acceso al norte, mientras que al noroeste se encontraba la torre fortificada. Llama poderosamente la atención el paño de muralla de 6 metros de altura y 44 de longitud que se conserva íntegramente en el lado sureste. Como es habitual se construyó con los materiales disponibles en la zona, es decir en tapial, muy terroso en este caso, sobre una cimentación de mampostería. Se dispone de forma escalonada adaptándose al desnivel del terreno, lo que nos recordará a la muralla de la Alberzana granadina. Si bien se usó poca cal en su construcción y enlucido, en el coronamiento si se observa una capa de mortero rico en cal que servía de impermeabilizante y pavimento del adarve. Poco más queda de la muralla salvo trozos aislados en los lados norte y este del recinto, al oeste era el propio precipicio el que servía de defensa. En el interior aparecen los restos de muros bajos, lo que indica la existencia de viviendas que se disponían en terrazas. Dominaba el conjunto la torre de planta rectangular, de 9 metros de lado, que se asoma al precipicio. De sus muros, también de tapial ordinario, apenas se mantienen en pie unos pocos metros. En el centro de esta existe una abertura, cegada actualmente, cuya utilidad no está clara, hay quien afirma que podría ser un pasadizo que bajaba hasta el río  aunque también pudiera ser un aljibe, habitual en las plantas inferiores de este tipo de torres. 


El conjunto se encuentra, como suele ser habitual, abandonado a su suerte. Siendo Lecrín un apetecible destino turístico, nos preguntamos cómo no se le saca mas partido a este paraje que ha contemplado miles de años de la historia del privilegiado Valle de la Alegría.
Para saber más: recomendamos, para este y otros temas relacionados con Lecrín, la web del Ayuntamiento de Dúrcal, la cual contiene mucha información recogida, entre otros, del libro “Arquitectura defensiva del Valle de Lecrín” de Lorenzo Luis Padilla Mellado y Manuel Espinar Moreno  que nos ha servido de bibliografía.

viernes, 14 de mayo de 2010

Escudo de Granada


Tras ser conquistada la jienense ciudad  de Alcalá en 1341 por Alfonso XI de Castilla, es cuando la fortaleza de las Dos Pupilas adquiere su verdadera importancia. Su ubicación geográfica lo configuran una estratégica posición sobre la amenazante frontera con los reinos castellanos, su directa visión hacia la vega granadina le darían el sobrenombre de “Escudo de Granada”. A los pies de la pétrea mole transcurre el camino real que conduce a la capital nazarí, para la  total vigilancia de este camino la fortaleza se apoya en cinco atalayas de vigilancia situados en grandes promontorios colindantes al castillo, estas son la Torre de la Solana, la de Tózar, la de Mingoandrés y la de la Gallina, de esta apenas quedan restos.


La fortaleza la componen dos recintos amurallados, uno para la población y otro en la cima para la alcazaba propiamente dicho. Tras haber pasado las últimas viviendas del pueblo, el Posito del Pan da la bienvenida a la primera cerca de muralla la cual protegía a la villa cuando esta se ubicaba aquí. Un total de diez torres dispone el recinto, cuatro de planta cuadrada y seis semicirculares, de las cuales destaca una de grandes dimensiones, almenada que se sitúa sobre la puerta de herradura  que daba entrada a la villa.



Estas junto a la muralla están fabricadas en mampostería de piedra, la orografía del terreno hace que la muralla se adapte a esta incluso en tramos la propia roca hace la función de defensa. Un poco más arriba, en la zona más llana, se sitúa la Parroquia. de la Encarnación, posiblemente sobre lo que fuera la mezquita del lugar, más conocida como Santuario del Cristo del Paño; imagen pictórica de mucha devoción en la provincia. Seguimos ascendiendo hasta tras cruzar un requiebro situarnos en la cima del cerro donde se sitúa la alcazaba, en este segundo recinto de similar construcción al primero encontramos trece torres aunque de la principal solo se conserva una planta, junto a esta aparece el aljibe. De monumentalidad es la muralla, situada sobre la escarpe haciendo el bastión en inexpugnable. Es desde aquí cuando se comprende de manera definitiva los distintos nombres que adquiere la fortaleza, por un lado observamos majestuosa la Sierra Nevada con la ciudad de Granada a sus pies mientras a nuestras espaldas en la lejanía se divisa la silueta de la fortaleza alcalaina de la Mota. El estado ruinoso del castillo, aunque no es malo, además del abandono y el tiempo se debe a dos hechos que la han destruido parcialmente, el haber sido cementerio de la población durante muchos años y el bombardeo  que sufrió durante la guerra civil española.


Desde que es conquistada Alcalá en 1341 y sobre todo durante la guerra de Granada muchos fueron los intentos de los castellanos por dominar este lugar aunque eran duramente defendidos por los musulmanes como lo fue en la matanza de Malalmuerzo. La conquista definitiva llegaría tras un asedio que la fortaleza resistió durante dos noches y un día según cuenta Hernando del Pulgar. En este asedio tuvo un papel destacado el uso de la artillería, la cual destrozaba las defensas haciendo que sus moradores tuvieran que repararlas durante la noche. En otra crónica se atribuye la rendición de la fortaleza tras un disparo por parte de una lombarda sobre los depósitos de pólvora del castillo. La población de Moclín acabaría capitulando el 26 de Julio de 1486


domingo, 21 de marzo de 2010

Un Castillo convertido en una Plaza


Dentro de la comarca de Alhama, en el término municipal de Chimeneas, se localiza la pequeña localidad de Castillo de Tajarja cuya plaza principal se levanta sobre el mismo trazado donde estuvo ubicada la fortaleza del lugar, importante bastión defensivo del reino musulmán del cual todavía persisten hoy sus arcos de entrada que junto a la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Paz y la llamada Casa del Castillo configuran un pintoresco espacio lleno de historia.

 La construcción de la fortaleza, se remonta como hemos indicado a época de dominación árabe quienes la situaron en una alquería llamada Tayata al-Yabal, Tájar del Monte, ubicada sobre un promontorio de 800 metros de altitud que domina toda la extensión de la vega granadina con su río Genil, el temple, y toda la ladera sur de Parapanda con todos los pueblos que en ella se sitúa (Illora, Alomartes, Tocón,…). Fue una importantísima plaza durante la guerra de Granada ya  que tras haber sido tomada la ciudad de Alhama por los cristianos en 1482 fue el castillo de Tajarja la fortaleza árabe más cercana a dicha ciudad. Por ello era una necesidad la rápida toma de esta villa por ser constante el bloqueo de abastecimiento que a la recién conquistada ciudad llegaba desde Castilla. La toma de Tajarja sucede mientras Boabdil está prisionero tras la fallida contienda en Lucena, al encontrarse la reina Isabel ausente  no consideró licito el rey Fernando continuar con las negociaciones para la liberación de Boabdil, por lo que con ese pretexto se dispuso a entrar en la Vega con la intención de talar y devastar toda la región. En Junio de 1483, el ejército al mando de Fernando el Católico entra por Illora asolando montes, sementeras y caseríos destrozando toda la comarca que preside las faldas de Parapanda. Desde aquí, la hueste se dirigió arrasando con todo lo que se encontraban hacía Tajara para tomar esta fortaleza          que tantos problemas había dado a la ciudad vecina de Alhama. Fue una difícil contienda en la que pelearon los grandes caballeros protagonistas de esta historia, el marqués de Cádiz, el duque de Nájera, el conde de Tendilla o el propio Gonzalo Fernández de Córdoba que a punto estuvo de perecer cuando él con su gente minaba el muro del castillo. Una vez terminado el asedio, el Rey Fernando mandó desmantelar los muros y asolar la villa no quedando ni rastro de quienes la habían ocupado y nombrando a Iñigo López de Mendoza, el conde de Tendilla,  como dueño de estas tierras devastada.

Una vez acabada la guerra los Reyes Católicos nombraron como Alcaide de la Alhambra al conde de Tendilla quedando de esta manera las tierras de Tajarja y Agrón bajo la jurisdicción de la ciudad alhambreña. Aunque estas tierras fueran simplemente eso, tierras sin población  ya que  Tajarja no seria  repoblado por cristianos provenientes de Andalucía y Castilla como en otros pueblos de alrededor. Únicamente os restos de la antigua fortaleza fueron aprovechados para construir una residencia veraniega del linaje Mondejar, descendiente del condado de Tendilla y como este ligado a la alcaldía de la Alhambra. A partir del siglo XVIII es cuando empiezan a llegar campesinos a la población naciendo esta a partir de la posible plaza de armas de la antigua fortaleza que quedó configurado como centro de Castillo de Tajarja.

Armas de los Mondejar

De los restos originarios de la fortaleza árabe, que al parecer tenia planta trapezoidal, solo se conservan dos lienzos de muro en los que se ubican sendas puertas con forma de arco de herradura. Dichos lienzos aparecen almenados con cinco merlones cada uno. A un lado queda la casa de los señores llamada por los lugareños como Casa del Castillo la cual se incluye dentro de la fortaleza. La hermosa fachada principal de la casa debía corresponder con la muralla de la fortaleza disponiendo esta fachada con otro arco de herradura posterior a los anteriores. Al otro lado de la plaza  se ubica la Parroquia de la localidad construida a principios del siglo XX. Pero sin duda la vistosidad del lugar de lo dan sus anaranjados arcos, aparentando ser mas bajos de lo normal por la subida del pavimento y al ser mutilados para el paso de vehículos.

viernes, 12 de febrero de 2010

Alcazaba Cadima (IV). Muralla Sur


Terminamos este paseo por la muralla albaicinera recorriendo sus últimos tramos, los enfrentados a la colina de la Sabika de los cuales muy escasos son los restos que aún hoy subsisten ya que estas cercas al dejar de tener la funcionalidad por la que fueron creadas tuvieron que ser destruidas o aprovechadas como muros en las distintas viviendas y propiedades particulares que al paso de la muralla se construyeron.


Comenzamos este paseo en pleno barrio del Zenete, una vez dejado atrás la puerta Monaita la muralla pasa por delante de lo que fue la Casa de la Lona, y con anterioridad residencia de los emires ziries, para dirigirse hasta nuestro primer destino, la Bad al-Asad o puerta del León.  Se situaba esta puerta en lo que hoy es la confluencia entre la Cuesta de la Lona y el mirador de la Cruz de Quirós. De esta solo se conserva parte de unos de sus torreones defensivos encontrándose en el interior de una propiedad particular razón por la que no hemos podido mostrar fotografía de dicho torreón. También fue conocida esta puerta como Postigo o Portillo de San Miguel por su proximidad al templo dedicado a este arcángel. Desde aquí la muralla partiría en dirección sur pasando por detrás de la que fue la mezquita de los hermitaños o morabitos, hoy actual iglesia de San José, y cruzar la cuesta de San Gregorio hasta llegar a la calle Beso. En este tramo, la  línea exacta de la muralla se pierde ya que no coincide con la orientación de las calles por la razón que comentábamos al comienzo de esta entrada. Para llegar a nuestro siguiente destino bajaremos por Cruz de Quirós y Álamo del Marqués para llegar a la cuesta de San Gregorio donde remontaremos unos pocos metros hasta la primera callejuela que se abre a la derecha llamada de las arremangadas por donde llegaremos a la calle Beso, sobre un azulejo se puede leer la hermosa leyenda que da origen al nombre de la calle y que dejamos al caminante que lo descubra por si solo. En este lugar la muralla quebraría para enfilar de manera paralela a la calle San Juan de los Reyes, calle esta que serviría de límite sur a la cerca. En el número 13 de esta calle se ubica unos apartamentos turísticos donde se puede apreciar por una de sus ventanas un pequeño trozo del muro de la muralla. Desde la calle Beso nos adentraremos en el pintoresco y desconocido barrio de San Pedro, tras dejar atrás la placeta de Carvajales seguiremos por las estrechas Carro de San Pedro y Azacayuela de San Pedro. Aquí en el ángulo que forma la calle se puede apreciar un resto de la muralla  que además sirve como muro de una vieja vivienda. Una vez abandonada esta calle, el campanario almohade de San Juan de los Reyes nos da la bienvenida a nuestra última parada a este paseo y por ende a este recorrido por el contorno de la Alcazaba Cadima de Granada.


En la placeta de las  Escuelas, frente a la puerta principal de la Iglesia de San Juan de los Reyes, se levanta un torreón que pertenecía  a la Bad al-Taibin o puerta de los Conversos. Coje el nombre de la mezquita que hubo donde se levanta el primer templo católico erigido por los Reyes Católicos tras la toma de la ciudad, la mezquita fue llamada de los conversos por ser aquí donde los cristianos granadinos eran convertidos al Islam. Solo es visible la esquina SE del torreón que nos ocupa ya que el resto permanece oculto por construcciones posteriores. Los mampuestos se encuentran en mal estado además de tener partes rehechas con ladrillos y gran cantidad de mechinales. Todo el conjunto esta enfoscado de cemento por lo que hace que pase prácticamente inapercibida. Desde aquí la muralla volvería a subir la colina para unirse a la primitiva alcazaba aproximadamente en las inmediaciones de la calle Guinea cerca de la torre que todavía existe en esta calle.


martes, 19 de enero de 2010

Alcazaba Cadima (III). La Bab al-Unaydar o Puerta Monaita


En la esquina noroeste de la Alcazaba Vieja de Granada, justo al finalizar el lienzo norte de la muralla que ya vimos, nos encontramos con uno de los principales accesos al recinto, la puerta conocida como Monaita. Actualmente se localiza en el cruce de la Cuesta de la Alhacaba con el Carril de la Lona. Su construcción es del siglo XI posiblemente bajo el mandato de los primeros monarcas ziries: Habbus (1025-1038) y Badis (1038-1075) quienes hicieron construir una madina fortificada tras el inmenso transvase de población desde la destruida ciudad de Elvira a la nueva capital. Su nombre árabe original es el de Bab al-Unaydar (Puerta de las Eras) al parecer por la existencia de una era cerca de la puerta, el término Monaita sería de la castellanización de Unaydar.


Presenta la puerta un acceso con dos arcos de herradura de piedra ligeramente apuntados y unidos por una bóveda de medio cañón. Tras esto se accede a un pequeño patio cuadrado para la guardia que formando una entrada en recodo simple conduciría a otra puerta que da paso a la alcazaba y de la cual no quedan apenas indicios. Los materiales empleados para levantar el conjunto de los dos arcos de herradura es la piedra como se ha dicho, utilizando para las dovelas la proveniente de La Malahá, la de las jambas de piedra franca y los dinteles de ladrillo. La bóveda de cañón intermedia es de ladrillo rojo estando reforzado por dos arcos fajones, igualmente de ladrillo, que soportan el peso de la estructura llevando el empuje de la bóveda hacia el suelo. En esta bóveda se pueden apreciar las quicialeras de madera donde encajarían las puertas originales. La entrada da acceso a un patio rectangular que, al no tener una puerta de entrada enfrentada a la exterior, da lugar al tipo llamado puerta en recodo sencillo, esta estructura es una de las principales características de la Puerta Monaita.

Planta del conjunto.

La disposición de dos entradas formando un giro entre ellas mejora con creces el sistema de dos puertas opuestas ya que ante un ataque los defensores embestirían de frente al enemigo con mayor ventaja. Esta puerta junto a la de las Pesas son las primeras que utilizan este sistema defensivo en todo el territorio andalusí. El origen de este sistema se remonta al antiguo Egipto donde es aplicado en las casas para obtener mayor intimidad aunque después sería adoptado en las puertas de las ciudades adquiriendo así el carácter defensivo del sistema. La introducción de este método defensivo en Al-Andalus se debe a la influencia que tuvo Bagdad, donde ya se utilizaban las entradas en recodo en sus fortificaciones, sobre la zona africana del Magrib de donde eran originarios los ziries, quienes trajeron las técnicas y formas constructivas de la zona.


A la derecha de la puerta se dispone un gran torreón de medidas irregulares ya que no tiene forma rectangular. La torre defiende la entrada a la puerta además de servir de apoyo a esta. Al otro lado de la puerta se sitúa el arranque de la muralla aunque muy transformada todavía se pueden observar el parapeto original y el amplio grosor de sus muros ya que tenía la función de albergar un adarve en la parte superior. La escalinata de acceso es reciente y cubre la rampa original que daría acceso en zigzag a la puerta. Esta rampa es usual en las construcciones musulmanas para una mejor defensa ya que dificultaba la llegada a la puerta haciendo que los caballo resbalaran y el jinete tuviese que desmontar para llegar al recinto.

Como ya denunciamos en "La Puerta Monaita y el Presente", aunque el estado de conservación es bueno, el estado de abandono en el que se encuentra hace que se convierta su interior en un vertedero de mugre y escondite para drogadictos que para nada se merece este magnifico ejemplo de arquitectura militar musulmana.


Patio interior de la puerta.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Alcazaba Cadima (II). Muralla Norte


Siguiendo con el recorrido por la cerca que componía la Alcazaba Cadima o Vieja de Granada, nos adentramos a conocer el tramo de muralla más importante  de esta fortificación debido a la considerable longitud del lienzo conservado y por las numerosas torres de diferente índole que la componen. El conjunto se inicia en la puerta de las Pesas y finaliza en la de Monaita transcurriendo paralela a la Cuesta de la Alhacaba. Nosotros dividiremos la muralla en dos tramos, uno primero que llega hasta las inmediaciones del palacio de Dar al-Horra y otra que desde este punto termina en la puerta Monaita y que es de menor altura que el anterior tramo.

El primer trecho como hemos dicho nace en la Bab al-Ziyida o Puerta de las Pesas y baja paralela a la anterior muralla. Este tramo se compone de seis paños de muro con otros tantos torreones siendo los tres primeros semicirculares y los tres siguientes rectangulares.  Primitivamente fueron levantadas mediante la técnica constructiva del tapial aunque en los años sesenta del pasado siglo, en una discutible restauración, se completaron las partes que faltaban con hormigón  dejando señaladas las tablas del encofrado. En la parte interior del muro se han realizado diversas intervenciones arqueológicas donde además de aparecer restos de la muralla anterior, se han dejado al descubierto el resto que estaba enterrado notándose mucho más la diferencia del material primitivo con el empleado en la restauración, además de aparecer restos del enlucido de cal original, como vemos en la siguiente fotografía.



Por su parte, el segunda tramo, de menor altura, se encuentra desplazado unos menos hacia el lado exterior de la alcazaba por lo que fácilmente se distinguen ambas partes. La que nos ocupa se compone de siete torres y ocho paños de muro. De estos los dos primeros tiene la particularidad de conservar parte de su almenado al igual que las torres adyacentes.  Todas las torres de este tramo son de planta rectangular siendo las más cercanas a los palacios reales ziríes. Esta zona también fue restaurada en los años sesenta con materiales inapropiados como el ladrillo fácilmente identificable a simple vista. En esta parte de la muralla el nivel del suelo interior está situado a la misma altura del adarve, no sabemos si esta debiera ser su configuración original o ha sido rellenado en tiempos posteriores, lo que si es cierto que todo este solar comprendido entre la muralla y el palacio de Dar al-Horra se encuentra en la actualidad repleto de escombros procedentes de construcciones modernas.



La realidad actual de este recinto monumental, que en otras ciudades estaría incluido en toda ruta turística,  es un total estado de abandono. A pesar de existir un proyecto de restauración y puesta en valor de la zona con un parque lineal paralelo a la misma, lo cierto es que las obras llevan paradas dos años a raíz de unos hallazgos arqueológicos, lógicos por otra parte. No queremos discutir la idoneidad del proyecto sin conocerlo en profundidad, pero pensamos que antes de comenzar los trabajos hubiera sido razonable el elaborar un concienzudo estudio arqueológico que evitara estas “sorpresas”. Según aparece recientemente en prensa estos trabajos se tendrán que comenzar de nuevo prácticamente desde cero debido a la falta de acuerdo para resolver la situación actual, lo que acarreará un nuevo retraso en la recuperación de la muralla. Esperemos que en este nuevo proyecto se incluyan criterios conservacionistas en lo que a los muros de tapial se refiere, así como la creación de un espacio de paseo en consonancia, muy distinto a los actuales descampados convertidos en vertederos que se encuentra el visitante. Quizás sea mucho pedir que, como remate, se ilumine adecuadamente la muralla para que desde algunos miradores tan frecuentados por los turistas como el de San Cristóbal pueda ser contemplada en toda su extensión y grandeza tanto de día como de noche. No solo de pan vive el hombre, ni solo de la Alhambra vive Granada, ¿o sí?


lunes, 7 de diciembre de 2009

Alcazaba Cadima (I). La Bab al-Ziyida o Puerta de las Pesas


Mientras Al-Andalus alcanzaba el máximo esplendor político, comercial y cultural gracias al Califato Omeya de Córdoba, la colina del Albayzin no era más que un solar con los restos de la antigua Iliberri y donde se emplazaba un pequeño castillo con una posible alquería a su alrededor llamado Hins Román o Castillo del Granado y que le dio nombre a la futura ciudad. En esos tiempos la ciudad importante es Madinat Ilbira siendo la capital de la Cora o región de Elvira. Sin embargo, con el fin del Califato y la posterior fragmentación en reino de taifas del territorio de Al-Andalus, la ciudad de Madinat Ilbira decayó en importancia y población a favor de la recién creada ciudad levantada alrededor del Castillo del Granado que pasó a llamarse Alcazaba de Granada y que fue fundada por Zawi ben Zirí en el año 1013 para ser capital de la taifa o reino de Granada y que durante 90 años su dinastía, la de los ziries, gobernarían la ciudad.



La población proveniente de Madinat Ilbira, que acabó siendo arrasada a causa de la fitna ocasionada, y los que venían de tierras conquistadas por castellanos fue ocupando toda la colina del actual barrio granadino por lo que la muralla primitiva quedaría pequeña para envolver la ciudad. Por ello, en el siglo XI, se levanta una nueva cerca que rodease toda la colina y por ende todo el caserío de los habitantes y los palacios reales de los monarcas. Esta cerca recibió el mismo nombre que la primera, el de Alcazaba de Granada hasta que a partir de la construcción de la Alcazaba de la Alhambra fue conocida como Alcazaba Vieja o Alcazaba Cadima (al-Qasaba al-Qadima) para distinguirla de la nueva ciudadela palatina situada en la colina de enfrente. Al igual que hicimos con el primer recinto amurallado nos disponemos a recorrer los vestigios que aún se puede observar de esta muralla y que en sucesivas entradas iremos conociendo.

Este segundo recinto amurallado arranca desde la puerta de Hins Román, hoy ermita de San Cecilio, para en sus primeros metros transcurrir paralela a la antigua muralla de la Alcazaba de Granada. Nosotros iniciaremos nuestro recorrido a esta cerca en la Bab al-Ziyida o Puerta del Ensanche, conocida posteriormente por los cristianos como Arco de las Pesas, Puerta Nueva o de la Señoría. Esta puerta fue añadida a la muralla en el S. XII por lo que fue necesario cortar la ya levantada muralla, por ello su nombre de ensanche, aunque estuvo tapiada durante los últimos años de dominio árabe siendo abierta de nuevo por los cristianos en 1573, de ahí su nombre de Puerta Nueva. Localizada en la albaicinera Plaza Larga se trata de una puerta en recodo, junto a la de Monaita es la primera que utiliza este sistema defensivo en Granada, cuyo pasadizo interior se cubre con tres bóvedas de ladrillo, dos de cañón y una vaida. El único arco del que ha dispuesto la puerta se abre hacia Plaza Larga, de herradura apuntado y construido de piedra caliza. Sobre esta cuelgan del muro varias pesas truncadas utilizadas por los comerciantes, por ello también se lo conoce como Arco de las Pesas. Todo esto se alberga dentro de un torreón construido en tapial de dura argamasa. No se libra el monumento a la tortura del graffiti apareciendo nuevas pintadas al poco de “borrar” la anterior. Desde aquí la muralla parte hacia el oeste transcurriendo paralela a la antigua cerca ya construida y que veremos más detenidamente en la próxima entrega de este recorrido a la muralla que configuró una ciudad creada para ser capital de un reino.
 

lunes, 9 de noviembre de 2009

El Castillo de Zoraya




Bien pudiera identificarse este castillo que hoy visitamos como la causa de que los ejércitos de la cruz pusieran fin a la presencia del Islam y de su cultura en el reino granadino y con él al fin de Al-Andalus. Y es que esta fortificación fue levantada por el capricho de una hermosa mujer que el destino hizo que se cruzara en la vida de la familia real nazarita y a su vez que influyera en las decisiones de los últimos años de vida del Reino de Granada.

En agosto de 1464 accede al trono Abū al-Hasan 'Ali ben Saad conocido como Muley Hacen tomando como esposa a su prima Aixa y madre de Boabdil. Comenzó gobernando sobre Granada en un tiempo de relativa paz en Granada y con los reinos cristianos, por ello probó su actitud en la guerra tanto en la organización de contiendas como en responder a los ataques castellanos saliendo constantemente victorioso y con ello su reputación sobre el pueblo aumentaría. En una de estas batallas cayó prisionera una hermosa joven cristiana llamada Isabel de Solis que fue entregada al sultán como esclava. Sin embargo el rey quedó enamorado de la belleza de la desgraciada y hermosa mujer, por ello decidió tomarla como esposa seduciéndola con todos los placeres y delicias que la sultana de un monarca podría poseer. Así, continuamente el rey presentaba a la joven ante el pueblo como Zoraya, que significa lucero de la mañana, y la proclamaba sultana ante los ojos de la rencorosa Aixa que empieza a planear la venganza. Muchos eran los favores que Muley Hacen le hacía a su amada que vivía llena de felicidad dentro de los palacios reales de la Alhambra incluso mandó construir un castillo en el centro del valle donde el profeta Mahoma colocara todas las alegrías y placeres de este mundo, en Lecrín. Una a una le enseñaría el monarca a Zoraya las hermosas estancias y frescos y bellos jardines del castillo mientras que en Granada, Aixa prepara la rebelión contra Muley Hacen para poner en el trono a su hijo Boabdil.


Al volver el rey de su nuevo castillo de Lecrín se encontró con que su ciudad se encontraba en batalla entre lo que apoyaban a Muley y los que defendían a Boabdil siendo este último el que saldría victorioso siendo el nuevo rey de Granada y haciendo emigrar a su padre Muley junto a Zoraya a su castillo recién construido. Pero poco tiempo estaría el rey aquí ya que algunos grandes señores de Baza y Almería le ofrecen su apoyo para reconquistar el trono arrebatado por su hijo Boabdil. Y de nuevo las calles de Granada se ensangrentaron por la lucha venciendo en esta ocasión los de Muley, Boabdil resignado se marcha a la frontera a luchar contra los cristianos donde es hecho prisionero en Lucena. Tras esto Granada volvió a vivir un pequeño tiempo de estabilidad en el que tuvo lugar el enlace oficial entre Muley Hacen y Zoraya donde la alhambra ofrecía el espectáculo mas grandioso que nunca pudo presentar siendo Aixa repudiada definitivamente.


Mientras tanto Boabdil es liberado de su prisión en Lucena tras un pacto con los reyes católicos y vuelve a la frontera granadina para planear su vuelta al trono aunque ya contaba con pocos partidarios a su causa, aún así decide rebelarse ante su padre Muley saliendo derrotado de nuevo Boabdil y marchando junto a su madre Aixa a unas tierras de Almería que Muley le había ofrecido. Zoraya ya no era tan feliz como antes, tras haber observado en varias ocasiones las luchas internas de la ciudad y el horror de la muerte entre hermanos quedó apenada, por ello el viejo rey para halagarla mandó una contienda por tierras de Utrera y Ronda de la que fue desgraciada para los moros y como causa hundió aún más los abatidos ánimos de Zoraya, por ello ante los malos tiempos que se avecinaban ante el avance de las tropas cristianas, la sultana pidió al rey que abdicase y que colocase en el trono a su hermano Abdalá el Zagal con el que se acabarían las luchas internas y Muley y su esposa pudieran vivir en paz en su castillo, donde poco tiempo después el viejo rey moriría en 1484 pidiéndole a Zoraya que fuera enterrado en el cerro más alto de su reino, y así su cuerpo fue llevado al pico que lleva su nombre.
Ocho años después de la muerte del monarca la situación del reino tanto interior como exterior había cambiado por completo. Boabdil consigue más apoyos tras la muerte de su padre y se alza poderoso en contra de El Zagal derrocandolo del trono en una lucha que duró tres años y debilitó en demasía el reino. Pero un enemigo más dispuesto amenazaba a la completa ruina del imperio de Alhamar. El atrevido reto que en su tiempo hiciera Muley Hacen iba produciendo su efecto y la cruz de Castilla avanzaba sin piedad hacia Granada hasta ser rendida. En las capitulaciones Boabdil se acordó de Zoraya y sus hijos para quienes se le reservó sus riquísimas posesiones. Zoraya volvió a adoptar la fé cristiana con su antiguo nombre Isabel, al igual que sus hijos tomando los apellidos de la ciudad que los vio nacer y siendo los ascendientes de una noble familia. Los dolorosos recuerdos del pasado hizo que Isabel tuviera que abandonar el castillo construido en el mismo paraíso y que tantos momentos de felicidad le había ofrecido en tiempos en el que era la misma sultana del Reino de Granada, muriendo al fin en un pequeño pueblo de Castilla. El castillo tras pasar por varias manos fue olvidado para que la acción del tiempo lo llevara a la ruina actual.

En pleno corazón del Valle de Lecrín se encuentra la localidad de Mondujar dentro del municipio de Lecrín. A 600 metros al este de la población se localiza el cerro de El Castillejo donde se encuentra a 900 metros de altitud el castillo de Zoraya. La fortificación es de planta poligonar irregular adaptándose al terreno siendo parte de sus murallas la roca natural. Actualmente se conserva el acceso al recinto, se trata de una puerta en rampa con doble recodo dentro de una torre de la que conserva la escalera al primer piso aunque debió tener más altura. Al lado de esta torre en el exterior se conserva un gran aljibe con los arranques de la bóveda y restos del pasadizo desde donde se recogería el agua para el castillo. Además se conserva tramos de la muralla que desde la puerta de acceso parte en dirección Oeste hacia un espolón rocoso donde también existen restos de una torre y otro aljibe más pequeño, toda la costrucción esta fabricada con mampostería de piedra.



Paradogicamente una cruz preside la cima del castillo de los que pocos son los los fragmentos que atestiguan la grandeza que tuvo este recinto pero que recuerda de manera más o menos brillante las pasadas glorias de aquella civilización y de aquél poder. Restos que han sido testigos de luchas, de jardines de ensueño y de miradas hacia un paisaje que transmite el regocijo interior prueba de que aquí tuvo asiento el amor más caprichoso pero no imposible y que tuvo como consecuencia la desaparición de la última morada árabe en la península.

sábado, 12 de septiembre de 2009

El Fuerte de Carchuna y las Torres de Calahonda


El turístico enclave de la costa tropical granadina donde nos acercamos hoy destaca por sus magnificas playas y sus aguas, las más profundas y transparentes de todo el litoral granadino, de ahí el nombre de Calahonda. Además este pueblo marinero contiene un buen ejemplo de defensa costera, su fortaleza o fuerte llamado de Carchuna y las atalayas vigías del Zambullón y la inclinada torre del llano de Carchuna, conocida también como el Farillo.

A la vez que la conquista cristiana avanza hacia Granada, las antiguas atalayas que forman la red de vigilancia que los musulmanes crearon son derribadas con el objeto de no ser ocupadas por los conquistados, siendo los restos que quedan hoy en pie una importante parte del gran numero que se extendían por el territorio. Sin embargo, el auge que desarrolló la piratería atraída por las riquezas que acumulaba el imperio español y los continuos ataques por parte de turcos y berberiscos hacen que las atalayas árabes de la costa no sean derribadas sino reforzadas y reformadas para poder alojar artillería además de levantar nuevas torres y castillos o fuertes en los lugares estratégicos para la comunicación entre ellas.


Uno de estos fuertes fue el de Carchuna levantado en 1773 por orden de Carlos III con el fin de responder los ataques que ocurrieran en estas playas. Las crónicas nos hablan de que estaba ocupados por el siguiente personal: un oficial para dieciocho hombres de artillería, un cabo para ocho hombres de caballería destinados a patrullar la playa, un cabo para cuatro artilleros con sendos cañones y un capellán. El recinto es rectangular con la puerta principal orientada hacia el norte y custodiada por dos torres, en el lado opuesto a la puerta se ubica una batería de artillería. Todo el perímetro está construido con muros ataluzados rematándolos una moldura de ladrillo sobre el que se monta el peto de gran altura y con troneras. En el interior un gran patio central reparte las distintas estancias a su alrededor.


A raíz de su construcción es cuando se crea la población de Calahonda sobre todo por agricultores que buscan la protección del fuerte, aunque su puerto comercial ha existido con anterioridad. La última ocupación que tuvo esta fortaleza fue como cuartel de la guardia civil si bien hoy en día permanece cerrado y en restauración, labor que se inicio hace unos años y la cual ha sido paralizada en contables ocasiones siendo diferentes los usos que se le han pretendido dar, desde un museo oceanográfico hasta una escuela de hostelería.

Al oeste del fuerte se encontraba la torre del Chucho hoy desaparecida, el único recuerdo de que estuvo aquí nos lo da el nombre de la pequeña aldea costera que se ubica en el lugar, Las Chuchas. Al Este en el llamado Llano o Punta de Carchuna nos encontramos con la torre del mismo nombre. Esta atalaya costera posiblemente sea de finales del siglo XVI y en la actualidad se encuentra hundida y volcada en la arena teniendo por ello una estampa peculiar y dando una visión original de la playa de Calahonda. Está construida con mampostería con una altura vista en su parte más alta de 6, 70 metros. El hueco de acceso lo tiene orientado al Norte como es normal en estas construcciones. En su interior se cubre con una magnifica bóveda de sillería si bien el actual acceso a la estancia interior se dificulta por la gran cantidad de basura y excrementos depositados en su interior. Mediante una escalera también de sillares se accede a su terraza inclinada. Se la conoce como Farillo de Calahonda por la existencia durante mucho tiempo de un faro sobre ella.


Situados sobre la torre y mirando al Este podremos observar al final de la playa un acantilado llamado la punta del Cerro Gordo en cuya cima se ubica la última de las torres de Calahonda, la del Zambullón. Su acceso se realiza desde la carretera nacional N-340 justo tras pasar esta localidad. Desde aquí obtenemos una fantástica visión de las playas de Carchuna y de Calahonda junto con las tierras de labor que las forman. Esta torre es de construcción y época muy similar a la del farillo si bien su altura es de 9 metros y en su lado mas cercano al mar tuvo alojado una batería de artillera destruida hace algunos años para la construcción de la antigua carretera. Desde aquí la linea de comunicación sigue hacia la torre de la Estancia en Castell de Ferro lógicamente visible desde aquí.

martes, 2 de junio de 2009

El Castillo del Granado. La Primera Alcazaba de la Ciudad

Durante los primeros siglos de dominación musulmana en nuestro país, la capital de la Cora de Elvira y principal ciudad de la zona es Madinat Ilbira situada en la faldas de la sierra que le da nombre. Mientras tanto un pequeño grupo de población se asienta en la antigua ciudad de Iliberri, en lo más alto de la colina que actualmente ocupa el barrio albaicinero. A partir de este pequeño núcleo se irá formando y ampliando la ciudad, sobre todo tras la destrucción de Madinat Ilbira, hasta convertirse en la nueva capital del reino e iniciar una de las etapas más sobresalientes de cuantas haya vivido en su historia la ciudad de Granada. A raíz de este rápido crecimiento de la población es necesario la construcción de distintos recintos defensivos que poco a poco irán aumentando en su número con diversas fortalezas y cercas de murallas. La que nos ocupa en esta ocasión es la más antigua de Granada, construida entre los siglos VIII y X posiblemente aprovechando restos de otras construcciones de la misma funcionalidad levantados en época ibero-romana. El nombre que toma esta alcazaba posiblemente sea el origen del nombre de la propia ciudad, los árabes la llamaban Hizna Roman que quiere decir Castillo del Granado ya que al parecer existía este frutal en su interior. Muy poco es lo que queda de este primer reducto defensivo si bien lo que todavía hoy se levanta ha sido muy transformado y reutilizado en épocas posteriores. A continuación recorreremos las calles en donde se situaba la alcazaba y por donde transcurría la primera cerca amurallada de la primitiva ciudad árabe.

Comenzaremos este recorrido en la calleja de San Cecilio donde se sitúa una de las puertas de castillo, la Bab Qastar (la puerta del castro o de Hizna Roman). Flanqueada por dos torreones el interior de la puerta fue tapiado por su cara norte para transformarla en una capilla, además de añadirle una espadaña sobre uno de las torres. La capilla fue construida en 1752 en honor de San Cecilio ya que según cuenta la tradición aquí estuvo prisionero el santo con sus once compañeros antes de ser ejecutado en los hornos del monte Ilipulitano hoy conocido como Sacromonte.





Continuamos hacia la plaza del Cementerio de San Nicolás, aquí la muralla transcurre dentro de propiedades privadas recibiendo estas casas el nombre de Cármenes de los Torreones. Hasta tres son las torres que se levantan en su interior. Una de ellas se puede observar desde el callejón de la charca a pesar de estar muy cubierta de una espesa capa de yedra, lo cual no debe resultar muy beneficioso para su conservación.



Bajando esta calleja llegamos hasta la Placeta de la Charca donde nos encontramos otro torreón con unas considerables proporciones, adosada a una vivienda y muy reconstruido en época reciente. Como no podía ser de otro forma en este martirizado barrio con la firma de algún “artista” anónimo en sus muros que no debió encontrar mejor lienzo. Desde aquí la muralla debe de servir de muro en diferentes solares, nosotros seguiremos por la calle Horno de San Agustín para llegar hasta el Convento de las Tomasas en cuya esquina encontramos otra torre de considerable altura. Esta enlaza con otra también en el mismo convento que pudo ser una de las entradas al recinto, la Bab al-Bunud (Puerta de los estandartes).



A continuación bajaremos por el carril de San Agustín para adentrarnos en la calle Guinea, aquí empotrado en las viviendas de la calle nos encontramos con otro torreón que como particularidad presente restos de su enlucido original. Desde aquí la muralla debía dirigirse por las calles Aljibe del Trillo y Muladar de Doña Sancha para hacer un ángulo recto en el callejón de la Tiña y volver a subir la colina, en esta zona solo se pudieron descubrir los arranques de los muros bajo las edificaciones existentes.



Llegaremos a continuación al nuevo parque junto al Monasterio de Santa Isabel la Real, aquí podremos observar algunos restos de muros que se descubrieron durante la obra y han quedado al aire libre. Desde aquí la muralla seguiría en línea recta en dirección al denominado Carmen de la Muralla donde haciendo otro ángulo recto se dirigiría paralela a la muralla posterior levantada en época zirí y que todavía hoy se conserva. Nosotros desde el parque antes mencionado nos encaminaremos hasta la calle aljibe de la gitana para desembocar en la Placeta de las Minas donde nos encontraremos con el último destino en este paseo, a pocos metros de donde lo comenzamos. Junto a la Puerta de las Pesas observamos otra torre que perteneció a este recinto, su interior estaba hueco ya que se utilizaba como vivienda quedando su fachada sur abierta. Desafortunadamente fue cerrada en una restauración acometida en 1982 mediante un enfoscado de cemento que la dejó con el triste aspecto actual nada acorde con la concepción original de la misma.


Dentro de este círculo que hemos descrito se ubicaba el primer asentamiento, el génesis de una ciudad que a lo largo de los siglos fue expandiéndose por la colina albayzinera y las adyacentes a medida que aumentaba su importancia dentro de Al-Andalus. Por ello ésta cerca se quedará inútil y habrá que construir otras según vaya creciendo la urbe, de ellas hablaremos más adelante.