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martes, 31 de diciembre de 2013

Mil y un años

“… y contemplaron una hermosa llanura, llena de arroyos y arboledas, que, como todo el terreno circundante, está regada por el Wadi Sanili (río Genil), que baja del Yabal Sulayr (Sierra Nevada). Contemplaron asimismo el monte en el que hoy se asienta la ciudad de Granada, y comprendieron que era el centro de toda la comarca, ya que tenía delante la al-Fahs (la Vega), a ambos lados los términos de al-Zawiya y de al-Sath y detrás el distrito de nazar al-Yabal (el Monte). El lugar les encantó, porque vieron que reunía todas las ventajas, y se dieron cuenta de que estaba en el punto central de una región muy rica y en medio de sus focos de población, y de que, si un enemigo venía a atacarlo, no podría ponerle sitio, ni impedir en modo alguno que sus habitantes se aprovisionasen, dentro y fuera, de todos los víveres necesarios. En consecuencia y en tanto Elvira quedaba arruinada, comenzaron a edificar en aquel sitio, y cada uno de los hombres del grupo, lo mismo andaluz que beréber, procedió a levantar allí su casa”.
Con estas palabras explica Abd Allah Ibn Buluggin Ibn Badis, último rey de la dinastía zirí, la fundación de la ciudad de Granada por parte de su antepasado Zawi Ben Ziri, jefe de una de las tribus bereberes traídas por Almanzor del norte de África, y como escogieron este emplazamiento para la capital del “Reino de los Banu Ziri de Granada” en sustitución de la ciudad  califal de Elvira cuya medina asentada en plena Vega resultaba difícilmente defendible ante el clima de inestabilidad reinante durante la etapa de los reinos de taifas de Al-Andalus.
 
Este hecho es el que hemos conmemorado con más pena que gloria en este año 2013 que ahora se acaba. Justo hace un año dedicamos una entrada (VER) a esta celebración en la que se mantenía el escepticismo sobre el éxito de la misma. La situación económica ha deparado una conmemoración “low-cost” alejada de las grandes inversiones en infraestructuras prometidas y pronto olvidadas. Centrado el aniversario en lo expositivo, hemos de considerar este año como muy bueno en ese aspecto, con exposiciones muy interesantes como “Arte y Culturas de Al-Andalus, el poder de la Alhambra”, como no íbamos a recurrir nuevamente a la Alhambra, o “Mil años de Madinat Ilbira”, aunque su emplazamiento en el Parque de las Ciencias hace que solo sea visitable abonando el precio de la entrada a este recinto lo que ha dificultado su difusión. Fuera de este apartado, poco más se ha hecho salvo un puñado de actos y la inclusión de referencias al Milenio en los acontecimientos habituales en la ciudad como el Festival de Música y Danza de Granada por poner un ejemplo.
Palacio de la Dar al-Horra, en obras actualmente
Todo esto contrasta con la realidad de algunos de los bienes patrimoniales que conservamos de aquella época. Un claro ejemplo de ello es la situación actual del Palacio de Dar al-Horra. La que estaba destinada a ser sede de esta conmemoración ha pasado buena parte del año cerrada por unas “pequeñas reformas”, para luego anunciarse que se debían realizar obras de urgencia en sus techumbres, actualmente en ejecución. Junto a este palacio, los restos de la Granada del año 1013 aún esperan la finalización de unas obras que de una vez ponga en valor nuestra Muralla Zirí (1, 2, 3, 4). Otro ejemplo del despropósito lo encontramos en la propia Medina Elvira, lo que podría ser uno de los campos arqueológicos de mayores dimensiones de Europa “duerme el sueño de los justos” mientras que las protecciones llevadas a cabo sobre los restos de las murallas tras las excavaciones arqueológicas realizadas en su alcazaba son objeto de actos vandálicos por parte de excursionistas sin escrúpulos. Finalmente debemos preguntarnos no solo si los actos han beneficiado a la ciudad o no sino si, además, los granadinos hemos conocido algo más de nuestra propia historia durante este año.
 
Restos de la muralla de la alcazaba de Madinat Ilbira 
Para conocer más: recomendamos la lectura del libro “El siglo XI en primera persona. Las memorias de Abdallah, último rey zirí de Granada, destronado por los Almorábides (1090)” traducidas por E. Lévi-Provençal y Emilio García Gómez, valiosísimo testimonio de cómo era Granada hace mil años. Del mismo modo, aún se pueden visitar algunas de las exposiciones que se prolongarán durante las primeras semanas de 2014. Toda la información se encuentra alojada en la web del Milenio de Granada (VER).

Estado de abandono que presenta la muralla Zirí de Granada

domingo, 20 de diciembre de 2009

El “tuneado” Aljibe del Zenete



El tópico de que una imagen vale más que mil palabras nos sirve para mostrar el estado actual que presenta este aljibe del siglo XVI conocido como aljibe del Zenete, situado en el barrio del mismo nombre. El barrio del Zenete se localiza en la ladera oeste de la colina albaycinera entre la cuesta de la Lona y la calle Elvira, adosado a la alcazaba cadima y las residencias reales de la corte zirí. Esta zona fue habitada por una feroz tribu mercenaria proveniente del norte de África conocida como Zanatas, encargados de la protección del soberano y su familia. No fue casual el lugar elegido, su situación extramuros pero próximo a la alcazaba y el control total sobre la vega granadina determinaron este asentamiento.

A este barrio se accede desde la empinada cuesta de Alhacaba, en sus primeros metros se abre a la derecha la calle Zenete que nos introduce en una de las zonas más desatendidas de la ciudad, aunque inmersa en un discutido proceso de rehabilitación. Llegando al final de esta calle nos encontramos a nuestra izquierda con este ejemplo de la devastación continua a la que está sometido el Albayzín. El arqueólogo granadino Manuel Gómez Moreno data la construcción de este aljibe en 1517, aunque su tipología se asemeja a la de los depósitos musulmanes de épocas anteriores. Su planta es rectangular, de una sola nave, cubierta con bóveda de cañón de fábrica de ladrillo. Actualmente sus “acabados” son una uniforme capa de pintura en spray, es decir, el sempiterno graffiti. Esta “expresión artística” pierde todo su valor cuando el lienzo elegido ya es por si solo un bien cultural, sin necesidad de pintura alguna. En este caso particular clama al cielo el barroquismo de sus anónimos autores que no han dejado espacio sin cubrir sobre el histórico aparejo de ladrillo de este “tuneado” aljibe.


Otra muesca más en el revolver de la vergüenza que apunta hacia el patrimonio histórico granadino mientras que las administraciones, a todos los niveles, miran hacia otro lado. Ojalá en la indolente Granada miráramos por nuestro pasado tanto como por nuestro futuro, qué mejor forma de celebrar los mil años de la fundación de la ciudad que conservando adecuadamente lo que esas diez centurias nos legaron.


Vista general del barrio del Zenete.

martes, 8 de septiembre de 2009

El Abandono de un Barrio

Siguiendo con la temática de la etiquete “La Denuncia” y enlazando con la entrada “El Deterioro de un Barrio” nos acercamos hoy hasta un claro ejemplo de la dejadez que sufre el histórico barrio del Albayzín. La casa Nº56 de la calle San Juan de los Reyes ha sido noticia varias veces a lo largo de los años, la última por un desgraciado incendio de consecuencias trágicas. Está situada justo enfrente de la Iglesia que da nombre a la calle, primera parroquia consagrada tras la toma de la Ciudad y que conserva el antiguo minarete almohade que ya vimos con anterioridad.
Centrándonos en la casa, catalogada por su antigüedad, las primeras noticias de su estado de abandono surgieron en el año 2007 en el que el Ayuntamiento lleva a cabo obras de urgencia en su fachada por el inminente peligro de ruina que sufría el edificio tras los numerosos e infructuosos requerimientos al propietario para que procediera a su arreglo durante más de seis años. Esta situación no es nueva ya que la ley obliga a la conservación de los edificios, sin embargo muchos propietarios que no están dispuestos a arreglar lo que denominan “casas viejas” prefieren dejar que estas se vengan abajo con el fin de poder realizar una construcción de nueva planta. Ante estos abusos las administraciones se pierden en la burocracia y el papeleo durante años en los que finalmente el edificio se viene abajo.
Han pasado más de dos años en los que la pelea propietario-ayuntamiento ha seguido en los juzgados mientras que la casa se ha visto invadida por el fenómeno okupa. Al parecer el lugar se ha convertido en este tiempo en casa para indigentes lo que ha acentuado su deterioro. La puntilla para esta casa ha sido un incendio accidental producido por una vela el pasado mes de Junio, a consecuencia del cual moría una persona en el interior de la casa mientras que debido a los daños el edificio ha tenido que ser parcialmente demolido. En resumidas cuentas se han perdido dos años, se ha perdido la casa y lamentablemente también una vida, el balance no pude ser más desolador.
Esta es la pequeña historia de una casa que no es un palacio, pero que nada mas por el sitio en el que se encuentra hubiera merecido más atención por parte de su propietario y de la administración. Creemos que las normativas al respecto de la conservación de edificios deben ser más efectivas, de nada sirve una ley que no cumple su fin atascándose en el papeleo. Finalmente es necesario llamar la atención una vez más sobre la importancia que tiene la recuperación de la población en la zona lo cual viene de la mano de la inversión de las administraciones, de la accesibilidad y de la dotación de servicios para la población en un barrio que para sí quisieran muchas ciudades.

lunes, 24 de agosto de 2009

El Pilar de Elvira


La calle Elvira fue principal vía de acceso a la ciudad a través de su puerta, construida en el siglo XI como entrada fortificada a la ciudad musulmana y mantenida en época cristiana, hasta que a finales del siglo XIX se abre la Gran Vía de Colón. Como arteria principal del Centro de la ciudad, la Gran Vía supuso la desaparición de gran parte de los edificios que conformaban la medina de la ciudad. Pero antes de esto la circulación se desarrollaba por la sinuosa y estrecha calleja que conducía al antiguo camino de Elvira. Es esta también la frontera natural del barrio del Albaicín Bajo, con el que comunica mediante empinadas calles.
A pocos metros de la puerta, en un edificio que hace esquina con la Cuesta de Abarqueros, se sitúa desde antiguo un pilar de grandes dimensiones que ocupa casi todo el ancho de fachada de dicha casa. Este servía de abrevadero para los borricos provenientes del campo y fuente para la sed de los viajeros recién llegados a la ciudad. En su frontal de piedra de Sierra Elvira encontramos tallada una granada como emblema de la ciudad, sobre su pila vierten el agua dos caños enfrentado entre sí. Sobre el pilar se sitúa una lápida de piedra blanca la cual señala que fue reedificado en el año 1671, por lo que suponemos debió existir otro más antiguo con anterioridad. Centra el conjunto una hornacina flanqueada por faroles de forja en cuyo interior existía hasta hace unos años un lienzo antiguo con la imagen de la Virgen de las Angustias, patrona de Granada, protegido por un cristal y una reja también de forja. Remata todo el conjunto un tejadillo.
Las vicisitudes de este pilar son muchas, su suerte ha corrido pareja a la de la calle en un progresivo abandono con el paso del tiempo. La pérdida de población de la zona, la proliferación de indigentes y los actos vandálicos se han dejado ver especialmente en esta histórica fuente que se ha visto convertida en improvisado baño de mendigos y perros. Ha sido objeto de destrozos y pintadas, su hornacina apedreada y roto el cristal, el valioso lienzo pintarrajeado con espray y pintura. En definitiva aquí se ha visto la cara más vergonzosa de una ciudad muchas veces indolente ante la pérdida de su patrimonio. Las restauraciones han sido continuas, la última ha sido terminada hace escasas semanas y en la actualidad presenta el aspecto que podemos observar en las fotografías. Se ha limpiado y saneado todo el conjunto, cambiado toda la fontanería, recuperado la pintura en colores azules, rojos y ocres en la pared, cambiados los faroles y en la hornacina se ha colocado una reproducción facsímil de una lámina de la Virgen de las Angustias distinta de la anterior que en la actualidad se encuentra custodiada por la Hermandad de la Entrada en Jerusalén de la vecina Parroquia de San Andrés, la cual retiró el lienzo hace unos años antes de que fuera completamente destrozado, con la intención es proceder a su restauración aunque no se sabe si se podrá reponer en su lugar vista la actitud incívica a la que ha sido sometido en los últimos años. La restauración, llevada a cabo por el Ayuntamiento y la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía, ha incorporado un novedoso sistema consistente en un recubrimiento especial que impide que las pintadas, tan prolíficas en esta ciudad, se fijen en las paredes lo cual facilita su eliminación.
Es inevitable el preguntarse cuánto tiempo tardará el pilar en ser de nuevo expoliado ya que con su reapertura ha vuelto a ser frecuentado por los "pies negros". Debiera ser prioritario para las administraciones el recuperar para la ciudad y para el comercio sobre todo esta calle que tan atractiva es para el turismo a la par que insegura por lo que la imagen que de ella se llevan los visitantes no es la deseable.


Inscripción en la lápida del pilar: "Granada mandó reedificar este pilar, siendo corregidor Señor don Decor de Salvatierra, señor de la villa de Salvatierra. De Francisco, regidor perpetuo de la ciudad de Salamanca. Administrador Superintendente General, director de las reales Rentas de sus majestades, actividades y su reinado. Año de 1671".

miércoles, 6 de mayo de 2009

El Deterioro de un Barrio


Pasear hoy por las viejas calles del Albaicin o Albayzin es adentrarse en la historia primitiva de la ciudad, en numerosas y a veces fantásticas leyendas; la cal de sus calles y el sonido del agua de sus fuentes invitan a la serenidad. Pasear por este barrio es encontrarse en cada metro andado nuevas emociones, una misma calle o cuesta por muchas veces que pasemos por ella siempre es distinta e incluso a veces la experiencia de nada sirve porque su peculiar trazado lo convierte en un verdadero laberinto, pero en este caso lo importante no es salir de él sino perderse aún más para descubrir la magia que envuelve este entorno. Pero también pasear por sus callejuelas es darse cuenta en lo que se ha convertido hoy en día el barrio, de asentamiento romano pasando por morada real y último cobijo de los moriscos granadinos ha pasado a ser sitio de continuo vandalismo y olvido. Si dicen que de la historia se aprende, este no es el caso. Un barrio que ya ha sido castigado en los últimos siglos con la demolición de sus edificaciones y entornos históricos, de construcciones nada acordes con su situación y del exilio de sus habitantes, sigue siendo hoy aún torturado. De nada sirve pasear por callejas encaladas cuando la pared es el blanco perfecto a un sinfín de antiestéticas pintadas groseras y “grafitis” que de nada son artísticos. De nada sirve admirar edificios con mil años de antigüedad que más bien parece la tapia de un barrio marginal. De nada sirve asomarse a la noche albaicinera a buscar paz cuando lo que se tiene es miedo a ser atracado y además con violencia. Y no es solo delincuencia de “a pie”, también hay que llamar delincuentes a quienes han permitido el descuido y deterioro de este tradicional y extenso vecindario, donde en otras ciudades seguro que sería mimado y convertido en joya y orgullo de lugareños.
Recordemos que el Albayzin es Patrimonio de la Humanidad otorgado por la UNESCO el 8 de septiembre de 1994, además de contar con numerosos Monumentos Nacionales y Bienes de Interés Cultural; por ello se hace más incomprensible su estado. Pero siempre quedará alguna esperanza de que el barrio recobre todo el esplendor que se merece y que se merecen los que tanto aman a ese puñado de calles, mientras tanto tenemos la suerte de que el Albayzin es bastante grande y todavía nos quedan lugares íntimos con los que regocijarnos.
Palacio de Dar Al-Horra
Acueducto hacia los Palacios Reales

Cuidado, aquí se atraca con violencia

viernes, 28 de noviembre de 2008

¿Que pinta la torre de San Lazaro?

La alcazaba de la Alhambra es uno de los lugares donde mejor se puede observar la ciudad, por su condición de defensa el campo de visión dominado desde aquí es alrededor de 30 kilómetros. Ver desde aquí una atardecida del antiguo barrio del Albayzin es un espectáculo de luces, sombras y reflejos con una gama de colores que se van sucediendo en cuestión de minutos. Esto ha sucedido siempre pero el paisaje ha ido cambiando fruto de las supresiones y añadidos que se la han ido haciendo al barrio y a la ciudad. En la foto vemos como lo que antes eran huertas de la vega ahora son construcciones e incluso grandes edificios desafían las alturas y se entrometen en los diálogos de las viejas torres.

jueves, 13 de noviembre de 2008

La Puerta Monaita y el presente




Antes de la conquista se la nombraba como Bib Al-Unaydar (Puerta de las Eras).  Localizada en la cuesta de la Lona, forma parte de un castillo defendida exteriormente por un fortísimo torreón y baluarte. Todo el conjunta componía una resistente entrada a los alcázares del Albayzín . La puerta ostenta dos arcos de herradura en los que giraban las férreas hojas de la misma.

Aunque la puerta ha sido restaurada y su estado de conservación es bueno, cuando el visitante se pone a sus pies se encuentra con un panorama algo desolador. Un espacio cargado de historia, de los mas antiguos de la ciudad (no olvidemos que se trata de una construcción de época zirí) permanece en un estado de dejadez un poco preocupante. En las hojas de las puertas y parte de los muros hay pintadas que afean en demasía el monumento y si uno echa un vistazo a traves del hueco de la puerta se encuentra un pequeño vertedero de basura, jeringuillas y mugre. Este espacio debería de ser lo que siempre fué, una entrada al barrio del Albayzin y no un encuentro de toxicómanos y personas que deterioren el patrimonio.