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viernes, 5 de octubre de 2012

La Torre del Azeytuno


“Bajo la dominación sarracénica hubo en este sitio una iglesia cristiana y en su recinto una fuente y un olivo maravilloso muy celebrado por los autores árabes, andando el tiempo los moros edificaron una rábita que en memoria del mencionado olivo se llamó la torre del aceituno”

Este texto, que aparece en una placa colocada por la comisión de monumentos históricos de Granada en el año 1890 en la fachada de la ermita de San Miguel Alto, hace referencia al Borg-az-Zeitum, la torre del olivo o del aceituno. Fue esta construcción un ribat, es decir una fortaleza que además de la función defensiva servía como centro religioso. Abu-Hamid el Andalusí refiere la leyenda, transcrita por Seco de Lucena, de un olivo “que florece, cuaja y sazona sus frutos en el mismo día”. Al parecer los musulmanes celebraban en este lugar la Ancara, fiesta parecida a la de San Juan. Según se observa en la plataforma de Ambrosio de Vico, servía también como puerta de acceso a través de la muralla de la Alberzana. 

La torre en el fresco de "La Batalla de la Higueruela"

Plataforma de Ambrosio Vico, fragmento, 1613
Pero no solo el que fuera un lugar “santo” determinó su emplazamiento. Hoy día ofrece a oriundos y visitantes unas esplendidas vistas de la ciudad, la Alhambra y la Vega. Pero en la Edad Media, la cúspide de este cerro, a 850 metros de altitud, era un lugar clave para la vigilancia y defensa del territorio, siendo probablemente uno de los puntos  estratégicos de la red de atalayas utilizadas para las comunicaciones del reino nazarí. Tras la toma de la ciudad por los Reyes Católicos, quedó bajo la jurisdicción del gobernador de la Alhambra, firmándose el 4 de marzo de 1492 en Santa Fe una real pragmática en la que se confirmaba al converso Juan Joal como alcaide de la torre, puesto que había ocupado ya antes del fin del reinado de Boabdil. 


Como decimos siguió siendo un lugar clave para la vigilancia exterior e interior de la ciudad, ya que la mayor parte de la población del Albayzín en el siglo XVI era morisca. No debió de estar ociosa en estos años la guarnición aquí emplazada, sobre todo tras la  Pragmática Sanción de 1567 que borraba definitivamente cualquier rastro de las costumbres islámicas de los conversos, lo cual produjo un clima de constante tensión en el barrio como se demostró la noche del veinticinco de diciembre de 1568, en la que entró en el Albayzín una partida de unos doscientos sublevados, uno de los primeros episodios de la insurrección de los moriscos, sofocada en 1570. Expulsados estos del reino, en el siglo XVII la importancia de la torre decae. No solo por la despoblación de la zona que ello conllevó sino también por las tempestades y tormentas, como la de 1629, que asolaron las laderas del cerro. El padre Lachica refiere en su Gacetilla que “quedó la torre desierta algunos años sirviendo su soledad para abrigar muchos delitos”. La superstición del pueblo ante tantas desgracias llevo a que fuera conocido como “cerro de los diablos”


Posteriormente, el arzobispo Escolano decidió que en este lugar se erigiera un santuario a San Miguel Arcángel, para librarlo “de las ocasiones que se ofrecía de ofensas a Dios”, no estando claro si la torre fue derribada y en su lugar se erigió la primera ermita o si fue adaptada la estructura, como sugiere la lectura de las actas, de los siglos XVII y XVIII, de la hermandad allí erigida al referirse a esta como “ermita de la torre del Azeytuno”. Se inauguró este templo en 1673, cambiando el nombre del paraje por el de “cerro de los ángeles”. Pero no acabaría aquí su uso militar ya que durante la ocupación francesa fue utilizado por el ejercito invasor como fuerte de sus operaciones. A la salida de las tropas napoleónicas de la ciudad, en la mañana del diecisiete de septiembre de 1812, la hacían explotar arruinándose completamente su fábrica. Rápidamente, las gentes del barrio decidieron reconstruir la ermita de su patrón ayudados por el arzobispo Álvarez de Palma. Concluyeron las obras del templo actual en 1828  volviendo así a tener la ciudad a San Miguel, como si del Génesis se tratara, guardando las mismas “puertas del cielo” de Granada.

Romería de San Miguel, Albayzín
Para Saber más: recomendamos el libro de D. Luis Núñez Contreras, “La Hermandad de San Miguel de Granada” que nos ha servido de bibliografía. Igual de interesante es la entrada del blog “La Alacena de las Ideas” publicada sobre este tema, en la que se recogen más datos sobre la historia de la ermita (VER).

Como Curiosidad: casi las únicas las ocasiones que esta iglesia se puede visitar a lo largo del año son el día de San Miguel, veintinueve de septiembre, y el domingo inmediatamente posterior en el que se celebra la popular romería al cerro. Federico García Lorca dedicó a esta fiesta un evocador poema de su Romancero Gitano cuyas dos últimas estrofas reproducimos.

San Miguel se estaba quieto
en la alcoba de su torre, 
con las enaguas cuajadas
de espejitos y entredoses.

San Miguel, rey de los globos
y de los números nones,
en el primor berberisco
de gritos y miradores. 

jueves, 25 de febrero de 2010

La Batalla de Martín González y el Cautiverio de Boabdil en Lucena y Porcuna



Durante el decenio que duró la guerra de Granada, uno de los acontecimientos que marcó el futuro del reino granadino fue la nefasta contienda emprendida por el rey Boabdil para tomar la ciudad de Lucena y que tuvo como consecuencia la captura del propio soberano por manos cristianas. Este real apresamiento, además de la gesta militar, fue un hecho de gran trascendencia que abrió el abanico de posibilidades para acciones posteriores, el rey en manos de los monarcas católicos es una gran oportunidad para el fin definitivo de la presencia musulmana en la península que bien supo utilizar el astuto Fernando el Católico.  


A comienzos del año 1483 un ejercito encabezado por el Marqués de Cádiz y otros nobles caballeros deciden, probablemente sin autorización superior, adentrase en la Ajarquia  malagueña (en árabe, axarquia es la parte oriental de una cora o región) aunque esta hueste cayó en una emboscada por los granadinos al mando del destronado Muley Hacen, que por entonces gobernaba la ciudad de Málaga, causando una sangrienta matanza de las tropas cristianas. Desde Granada, el rey Boabdil animado y a la vez envidioso de la victoria de su mayor oponente, su propio padre, decide,  pensando en la debilidad del enemigo, recuperar Lucena que había sido conquistada por Fernando III en 1240. Con la ayuda de su suegro, y alcaide de Loja,  Ibrahim Aliatar sale de Granada con un poderoso ejército, aunque en la misma salida de la ciudad, la surpestición vaticinaba el desastre de la empresa ya que el asta del estandarte que llevaban como insignia se quebró al toparse con el arco de la Puerta del Elvira. Así Boabdil y Aliatar junto a 1500 jinetes y más de 6000 infantes se plantaron el 20 de Abril de 1483 en las mismas puertas de Lucena que era defendida por el joven Alcaide de los Donceles Diego Fernández de Córdoba y por el alcaide de Lucena Hernando de Argote. Mientras algunas tropas islámicas  recorrían las cercanas poblaciones de Aguilar, Montilla, La Rambla, Santaella y Montalbán en busca de botines, el ejército al mando de Boabdil intenta atravesar las puertas de Lucena aunque es resistida heroicamente por los defensores. Neutralizado el ataque, el joven alcaide de los Donceles manda aviso a las poblaciones vecinas mediante las atalayas, del peligro que corre la ciudad de Lucena. Viendo Boabdil la resistencia lucentina y por el temor de un ataque de las poblaciones vecinas decide levantar el cerco justo cuando regresan las tropas que habían recorrido la campiña en busca de botines capitaneado por el abencerraje Ahmad ibn Sarriá. Este propuso hacer una capitulación al que los lucentinos aceptaron, aunque estos no querían otra cosa más que entretener a los granadinos mientras se acercaban  a Lucena las tropas del Conde de Cabra y otros alcaldes que acudieron a la llamada de socorro. Mientras el ejercito de Boabdil se retira lentamente hacia el camino de Granada, el alcaide de los Donceles y el Conde de Cabra que ya había hecho acto de presencia deciden salir en seguimiento del ejercito musulmán. Los granadinos, a las una de la tarde, paran para almorzar en el campo de Aras donde fueron avisados por medio de sus atalayas del seguimiento de las tropas cristianas. Viendo Boabdil las posibilidades de victoria mandó formar a sus ejércitos, al igual modo que los cristianos pararon su persecución y estando los dos ejércitos enfrentados se mandó la batalla. En un primer choque acometieron valerosamente los castellanos hacia los granadinos dejando a mas de 30 caballeros conocidos como la flor de la Casa de Granada muertos y otros tirados de sus apeos. El conde y el alcaide viendo la superioridad mandaron a los lanceros arrasar con toda vida musulmana y estos no tuvieron otra que huir con la mala suerte de dirigirse hacia un pequeño río llamado Pontón de Bindera donde la oportunidad del sitio encaminó la victoria hacia los cristianos dando muerte a los que no se rendían. Aliatar murió en la batalla y Boabdil intenta huir pero su caballo se quedó atascado en el fango de la ribera del arroyo Martín González que da nombre a la batalla. Escondido entre la espesura de la vegetación fue descubierto por el peón lucentino Martín Hurtado quien logro reducirlo mediante golpes de pica, acudieron varios soldados y quedaron asombrados por el aspecto lujoso que presentaba el enemigo. En efecto, iba Boabdil con marlota de brocado y terciopelo carmesí, en el puño la espada de esmalte grana, verde y oro, sobre un fondo de oro viejo con la divisa de los nazaries “Solo Dios es vencedor”. Al preguntarle que quien era para vestir esos ricos ropajes este contesto que era hijo de un noble caballero de Granada ocultando así su verdadera identidad. Al momento se presentó el Alcaide de los Donceles quien le puso una cinta roja en el cuello como signo de cautivo y lo mandó junto a otros prisioneros a los calabozos del Castillo del Moral de Lucena aún sin saber de lo importante de su captura. Tres días después de la victoria cristiana fueron llevados a los calabozos del castillo de Lucena más prisioneros que se habían escondido por los campos lucentinos y al ver a su rey despojado de sus atributos se postraron ante el llorando por  la maldición que ante ellos había caído, hecho este que asombró a los centinelas quienes tras interrogar al regio cautivo, este ya no pudo ocultarles su condición.

Campos de Lucena 

La consecuencia inmediata de este vencimiento y de la prisión  del Boabdil fue la recuperación del mando sobre el reino de Granada del viejo Muley Hacen. Los reyes Católicos al conocer el feliz acontecimiento ordenan que Boabdil sea trasladado al castillo de Porcuna, donde permanecerá varios meses hasta su liberación, dentro de un torreon de planta octogonal construido por la Orden de Calatrava entre los años 1411 y 1435, y que hoy se conoce como la Torre de Boabdil. Este, vencido y apresado por sus enemigos naturales, era una importante carta que los Reyes Católicos supieron mantener en reserva para jugarla a su debido tiempo. Tras varias entrevistas entre Boabdil y los monarcas católicos en la ciudad de Córdoba, es puesto en libertad el príncipe granadino con la condición de que se proclame vasallo a Castilla y por ende el pago de un tributo además de hacer la guerra a su padre Muley Hacen que en esos momento es el sultán de Granada, firmando con esto la sentencia de muerte del reino musulmán de Granada. Aquí juega un papel importante la madre de Boabdil, la sultana  Aixa quien propone los pactos con Isabel de Castilla con la intención de recuperar a su hijo y a que este luchara contra su padre para recuperar el trono de Granada.

Torre del Castillo del Moral de Lucena

Por caprichos de la historia podría ver Boabdil la villa de Arjona, cuna de Alhamar y semilla del linaje nazarita, desde su prisión en Porcuna que significaba el principio del fín de su dinastía. Las guerras civiles que acontecerían en Granada entre los partidarios de Boabdil y los de Muley debilitaron el reino haciendo mas factible la toma de Granada por la cruz, hecho que en menos de una década se hará realidad.
Torre de Boabdil en Porcuna

viernes, 12 de febrero de 2010

Alcazaba Cadima (IV). Muralla Sur


Terminamos este paseo por la muralla albaicinera recorriendo sus últimos tramos, los enfrentados a la colina de la Sabika de los cuales muy escasos son los restos que aún hoy subsisten ya que estas cercas al dejar de tener la funcionalidad por la que fueron creadas tuvieron que ser destruidas o aprovechadas como muros en las distintas viviendas y propiedades particulares que al paso de la muralla se construyeron.


Comenzamos este paseo en pleno barrio del Zenete, una vez dejado atrás la puerta Monaita la muralla pasa por delante de lo que fue la Casa de la Lona, y con anterioridad residencia de los emires ziries, para dirigirse hasta nuestro primer destino, la Bad al-Asad o puerta del León.  Se situaba esta puerta en lo que hoy es la confluencia entre la Cuesta de la Lona y el mirador de la Cruz de Quirós. De esta solo se conserva parte de unos de sus torreones defensivos encontrándose en el interior de una propiedad particular razón por la que no hemos podido mostrar fotografía de dicho torreón. También fue conocida esta puerta como Postigo o Portillo de San Miguel por su proximidad al templo dedicado a este arcángel. Desde aquí la muralla partiría en dirección sur pasando por detrás de la que fue la mezquita de los hermitaños o morabitos, hoy actual iglesia de San José, y cruzar la cuesta de San Gregorio hasta llegar a la calle Beso. En este tramo, la  línea exacta de la muralla se pierde ya que no coincide con la orientación de las calles por la razón que comentábamos al comienzo de esta entrada. Para llegar a nuestro siguiente destino bajaremos por Cruz de Quirós y Álamo del Marqués para llegar a la cuesta de San Gregorio donde remontaremos unos pocos metros hasta la primera callejuela que se abre a la derecha llamada de las arremangadas por donde llegaremos a la calle Beso, sobre un azulejo se puede leer la hermosa leyenda que da origen al nombre de la calle y que dejamos al caminante que lo descubra por si solo. En este lugar la muralla quebraría para enfilar de manera paralela a la calle San Juan de los Reyes, calle esta que serviría de límite sur a la cerca. En el número 13 de esta calle se ubica unos apartamentos turísticos donde se puede apreciar por una de sus ventanas un pequeño trozo del muro de la muralla. Desde la calle Beso nos adentraremos en el pintoresco y desconocido barrio de San Pedro, tras dejar atrás la placeta de Carvajales seguiremos por las estrechas Carro de San Pedro y Azacayuela de San Pedro. Aquí en el ángulo que forma la calle se puede apreciar un resto de la muralla  que además sirve como muro de una vieja vivienda. Una vez abandonada esta calle, el campanario almohade de San Juan de los Reyes nos da la bienvenida a nuestra última parada a este paseo y por ende a este recorrido por el contorno de la Alcazaba Cadima de Granada.


En la placeta de las  Escuelas, frente a la puerta principal de la Iglesia de San Juan de los Reyes, se levanta un torreón que pertenecía  a la Bad al-Taibin o puerta de los Conversos. Coje el nombre de la mezquita que hubo donde se levanta el primer templo católico erigido por los Reyes Católicos tras la toma de la ciudad, la mezquita fue llamada de los conversos por ser aquí donde los cristianos granadinos eran convertidos al Islam. Solo es visible la esquina SE del torreón que nos ocupa ya que el resto permanece oculto por construcciones posteriores. Los mampuestos se encuentran en mal estado además de tener partes rehechas con ladrillos y gran cantidad de mechinales. Todo el conjunto esta enfoscado de cemento por lo que hace que pase prácticamente inapercibida. Desde aquí la muralla volvería a subir la colina para unirse a la primitiva alcazaba aproximadamente en las inmediaciones de la calle Guinea cerca de la torre que todavía existe en esta calle.


martes, 19 de enero de 2010

Alcazaba Cadima (III). La Bab al-Unaydar o Puerta Monaita


En la esquina noroeste de la Alcazaba Vieja de Granada, justo al finalizar el lienzo norte de la muralla que ya vimos, nos encontramos con uno de los principales accesos al recinto, la puerta conocida como Monaita. Actualmente se localiza en el cruce de la Cuesta de la Alhacaba con el Carril de la Lona. Su construcción es del siglo XI posiblemente bajo el mandato de los primeros monarcas ziries: Habbus (1025-1038) y Badis (1038-1075) quienes hicieron construir una madina fortificada tras el inmenso transvase de población desde la destruida ciudad de Elvira a la nueva capital. Su nombre árabe original es el de Bab al-Unaydar (Puerta de las Eras) al parecer por la existencia de una era cerca de la puerta, el término Monaita sería de la castellanización de Unaydar.


Presenta la puerta un acceso con dos arcos de herradura de piedra ligeramente apuntados y unidos por una bóveda de medio cañón. Tras esto se accede a un pequeño patio cuadrado para la guardia que formando una entrada en recodo simple conduciría a otra puerta que da paso a la alcazaba y de la cual no quedan apenas indicios. Los materiales empleados para levantar el conjunto de los dos arcos de herradura es la piedra como se ha dicho, utilizando para las dovelas la proveniente de La Malahá, la de las jambas de piedra franca y los dinteles de ladrillo. La bóveda de cañón intermedia es de ladrillo rojo estando reforzado por dos arcos fajones, igualmente de ladrillo, que soportan el peso de la estructura llevando el empuje de la bóveda hacia el suelo. En esta bóveda se pueden apreciar las quicialeras de madera donde encajarían las puertas originales. La entrada da acceso a un patio rectangular que, al no tener una puerta de entrada enfrentada a la exterior, da lugar al tipo llamado puerta en recodo sencillo, esta estructura es una de las principales características de la Puerta Monaita.

Planta del conjunto.

La disposición de dos entradas formando un giro entre ellas mejora con creces el sistema de dos puertas opuestas ya que ante un ataque los defensores embestirían de frente al enemigo con mayor ventaja. Esta puerta junto a la de las Pesas son las primeras que utilizan este sistema defensivo en todo el territorio andalusí. El origen de este sistema se remonta al antiguo Egipto donde es aplicado en las casas para obtener mayor intimidad aunque después sería adoptado en las puertas de las ciudades adquiriendo así el carácter defensivo del sistema. La introducción de este método defensivo en Al-Andalus se debe a la influencia que tuvo Bagdad, donde ya se utilizaban las entradas en recodo en sus fortificaciones, sobre la zona africana del Magrib de donde eran originarios los ziries, quienes trajeron las técnicas y formas constructivas de la zona.


A la derecha de la puerta se dispone un gran torreón de medidas irregulares ya que no tiene forma rectangular. La torre defiende la entrada a la puerta además de servir de apoyo a esta. Al otro lado de la puerta se sitúa el arranque de la muralla aunque muy transformada todavía se pueden observar el parapeto original y el amplio grosor de sus muros ya que tenía la función de albergar un adarve en la parte superior. La escalinata de acceso es reciente y cubre la rampa original que daría acceso en zigzag a la puerta. Esta rampa es usual en las construcciones musulmanas para una mejor defensa ya que dificultaba la llegada a la puerta haciendo que los caballo resbalaran y el jinete tuviese que desmontar para llegar al recinto.

Como ya denunciamos en "La Puerta Monaita y el Presente", aunque el estado de conservación es bueno, el estado de abandono en el que se encuentra hace que se convierta su interior en un vertedero de mugre y escondite para drogadictos que para nada se merece este magnifico ejemplo de arquitectura militar musulmana.


Patio interior de la puerta.

sábado, 10 de octubre de 2009

La Rijana


Circulando por la abominada carretera de la costa en el tramo que comprende entre Calahonda y Castell de Ferro nos encontramos, dentro del término municipal de Gualchos, con una recoleta cala conocida como La Rijana. Esta zona es la más escarpada y abrupta de todo el litoral granadino, aquí los desafiantes acantilados y las tropicales playas son las que se apropian del paisaje. La que nos ocupa, muy del gusto de turistas y lugareños, se sitúa a los pies del Cerro del Águila. Preside la cala sobre un espolón rocoso que se adentra en el mar una ruinosa torre conocida por el mismo nombre, mucha es la historia que esta tiene que contar sobre las distintas civilizaciones que han habitado este espacio.
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Esta torre no pertenece a ninguna línea de vigilancia, como era el caso de las Torres de Calahonda, ya que no tiene contacto visual con ninguna otra fortificación, su función era exclusivamente de defensa hacia la cala. Se conoce asentamientos en este lugar desde época romana, en la zona baja del acantilado se encuentran restos de una estructura hidráulica tardorromana, aunque fue abandonada y recuperada posteriormente en tiempo califal y nazarí cuando se aprovecha la cala para la extracción y comercialización de los productos que el Mediterráneo ofrece. Para la defensa de la playa se construye sobre el peñón un recinto fortificado que fue ampliado por los nazaritas ocupando todo el área del mismo. Lo más significativo del conjunto, la torre con su aljibe, fue levantado por manos cristianas.


El nombre de Rijana proviene de Harra y Hanna, dos princesas árabes que, se dice, habitaron esta torre aunque también se la conoce como Torre de la Condenada o Vigía de Águila. Como ya hemos indicado la torre se debió construir a finales del siglo XVI o principios del XVII para completar el recinto que ya existía. Está fabricada con mampostería y mortero de cal alcanzando actualmente los doce metros de altura en su parte más alta aunque debió de ser mayor ya que tiene rotas las esquinas superiores y muy deterioradas con un inminente peligro de que siga cayendo más partes de la torre. Adosado a esta se encuentra una habitación con restos del arranque de la bóveda que correspondería al aljibe. Alrededor de la torre, sobre el peñón se pueden observar los distintos yacimientos arqueológicos de la antigua fortificación donde destaca otro aljibe mejor conservado que el de la torre ya que dispone de su bóveda completa. Hoy en día ya no tiene nada que defender pero la inestable torre en ruinas, desde su extraordinario emplazamiento, se resiste a dejar de contemplar cada tarde la caída del sol hacia el mar.
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sábado, 12 de septiembre de 2009

El Fuerte de Carchuna y las Torres de Calahonda


El turístico enclave de la costa tropical granadina donde nos acercamos hoy destaca por sus magnificas playas y sus aguas, las más profundas y transparentes de todo el litoral granadino, de ahí el nombre de Calahonda. Además este pueblo marinero contiene un buen ejemplo de defensa costera, su fortaleza o fuerte llamado de Carchuna y las atalayas vigías del Zambullón y la inclinada torre del llano de Carchuna, conocida también como el Farillo.

A la vez que la conquista cristiana avanza hacia Granada, las antiguas atalayas que forman la red de vigilancia que los musulmanes crearon son derribadas con el objeto de no ser ocupadas por los conquistados, siendo los restos que quedan hoy en pie una importante parte del gran numero que se extendían por el territorio. Sin embargo, el auge que desarrolló la piratería atraída por las riquezas que acumulaba el imperio español y los continuos ataques por parte de turcos y berberiscos hacen que las atalayas árabes de la costa no sean derribadas sino reforzadas y reformadas para poder alojar artillería además de levantar nuevas torres y castillos o fuertes en los lugares estratégicos para la comunicación entre ellas.


Uno de estos fuertes fue el de Carchuna levantado en 1773 por orden de Carlos III con el fin de responder los ataques que ocurrieran en estas playas. Las crónicas nos hablan de que estaba ocupados por el siguiente personal: un oficial para dieciocho hombres de artillería, un cabo para ocho hombres de caballería destinados a patrullar la playa, un cabo para cuatro artilleros con sendos cañones y un capellán. El recinto es rectangular con la puerta principal orientada hacia el norte y custodiada por dos torres, en el lado opuesto a la puerta se ubica una batería de artillería. Todo el perímetro está construido con muros ataluzados rematándolos una moldura de ladrillo sobre el que se monta el peto de gran altura y con troneras. En el interior un gran patio central reparte las distintas estancias a su alrededor.


A raíz de su construcción es cuando se crea la población de Calahonda sobre todo por agricultores que buscan la protección del fuerte, aunque su puerto comercial ha existido con anterioridad. La última ocupación que tuvo esta fortaleza fue como cuartel de la guardia civil si bien hoy en día permanece cerrado y en restauración, labor que se inicio hace unos años y la cual ha sido paralizada en contables ocasiones siendo diferentes los usos que se le han pretendido dar, desde un museo oceanográfico hasta una escuela de hostelería.

Al oeste del fuerte se encontraba la torre del Chucho hoy desaparecida, el único recuerdo de que estuvo aquí nos lo da el nombre de la pequeña aldea costera que se ubica en el lugar, Las Chuchas. Al Este en el llamado Llano o Punta de Carchuna nos encontramos con la torre del mismo nombre. Esta atalaya costera posiblemente sea de finales del siglo XVI y en la actualidad se encuentra hundida y volcada en la arena teniendo por ello una estampa peculiar y dando una visión original de la playa de Calahonda. Está construida con mampostería con una altura vista en su parte más alta de 6, 70 metros. El hueco de acceso lo tiene orientado al Norte como es normal en estas construcciones. En su interior se cubre con una magnifica bóveda de sillería si bien el actual acceso a la estancia interior se dificulta por la gran cantidad de basura y excrementos depositados en su interior. Mediante una escalera también de sillares se accede a su terraza inclinada. Se la conoce como Farillo de Calahonda por la existencia durante mucho tiempo de un faro sobre ella.


Situados sobre la torre y mirando al Este podremos observar al final de la playa un acantilado llamado la punta del Cerro Gordo en cuya cima se ubica la última de las torres de Calahonda, la del Zambullón. Su acceso se realiza desde la carretera nacional N-340 justo tras pasar esta localidad. Desde aquí obtenemos una fantástica visión de las playas de Carchuna y de Calahonda junto con las tierras de labor que las forman. Esta torre es de construcción y época muy similar a la del farillo si bien su altura es de 9 metros y en su lado mas cercano al mar tuvo alojado una batería de artillera destruida hace algunos años para la construcción de la antigua carretera. Desde aquí la linea de comunicación sigue hacia la torre de la Estancia en Castell de Ferro lógicamente visible desde aquí.

martes, 11 de agosto de 2009

Las Atalayas de Moclín


Dejamos las torres de alquería de la vega granadina para ver como funcionaban las atalayas de vigilancia en época medieval, Moclín es un claro ejemplo de este sistema defensivo. Esta zona está dentro de lo que fue la frontera del Reino Nazarita de Granada con las tierras de Castilla tras la toma de Alcalá la Real, aquí la lucha entre árabes y cristianos fue constante y en ocasiones fueron muy crueles las batallas como la de Malalmuerzo. La población conquistada tenia dos opciones, someterse o abandonar sus tierras. Los sometidos conservaron su cultura y religión y vivían en sus propios barrios físicamente separados del resto. Aun así el intercambio cultural se produce, claro ejemplo de ello es el Mudéjar.

Pero volviendo al arte de la guerra, en las poblaciones de frontera hay que estar en continua alerta a todos los movimientos que hace el enemigo para poder responder con la máxima rapidez a los ataques que se pudieran dar. Para vigilar esta frontera los nazaritas crean una compleja red de torres atalayas que se extendía por todo el Reino de forma radial a la capital aunque con conexiones transversales entre ellas. A través de estas se podía transmitir rápidamente la información mediante el uso de humo o espejos de día y fuego de noche. Las que vamos a ver son las que mirando hacia Alcalá la Real formaban el anillo defensivo del castillo de Moclín desde el que se controlaba el camino de Córdoba hacia Granada.

Atalaya de Mingoandrés

Si nos situamos en lo alto de la fortaleza moclineña dirigiendo nuestra mirada hacia el Noroeste hacia tierras jienenses, podremos observar tres cerros de aproximadamente mil metros de altitud y coronando cada unos de estos una atalaya, en el horizonte puede adivinarse la silueta de la fortaleza alcalaína de la Mota. De las tres torres la situada mas a la izquierda de nuestra visión es la de la Solana la cual ya vimos con anterioridad. A su derecha se alza la torre de Mingoandrés de fábrica de mampostería y con una altura de seis metros. La torre fue restaurada en por la escuela-taller de la localidad ya que había perdido buena parte de material en su lado sureste y es facilmente visible desde la carretera de Córdoba tras pasar Puerto Lope. La más situada a la derecha es la denomina de la Porqueriza o de Tózar por estar cerca de este anejo.
Esta torre es la mejor conservada de esta zona con una altura de siete metros, además todavía se aprecia el hueco de acceso al habitáculo y el dintel de este. Junto a esta encontramos varias trincheras de la Guerra Civil española.

Atalaya de Tozar o de la Porqueriza

Desde estas tres torres se controla un amplio espectro de visión sobre las tierras de Alcalá la Real. A su vez desde cada una de ellas se divisan las demás y la fortaleza favoreciendo la comunicación. A su vez Moclín se enlaza con Illora, Colomera y Granada a través de otras torres.
Dentro del anillo que forman las torres descritas y la fortaleza se halla una llanura llamada del Malalmuerzo de la que cuentan las crónicas que fue escenario de la batalla del mismo nombre.
Estando acampadas las tropas cristianas en este lugar fueron atacadas a la hora del almuerzo siendo derrotadas las fuerzas cristianas, de ahí el nombre.

Si bien el acceso al castillo ha sido debidamente acondicionado, no se puede decir lo mismo de el de las torres resultando bastante complicado el llegar a ellas siendo necesario atravesar los campos que la rodean. Sería interesante potenciar estas mediante accesos seguros dado el valor que el conjunto posee.

Atalaya de Mingoandrés vista desde la atalaya de la Solana, en el horizonte la silueta de Alcalá la Real.

domingo, 21 de junio de 2009

La Torre de Bordonal


Siguiendo por el recorrido de las diferentes torres y atalayas de vigilancia que se ubican en la vega granadina, nos dirijimos en esta ocasión hasta el término municipal de Cijuela. Sobre el cerro de Bordonal, muy cerca de la población de Chimeneas, se situa la torre del mismo nombre conocida por los lugareños como la Torre de "los Moros". Se trata de una torre de alquería del periodo nazarita habida cuenta de la cantidad de restos cerámicos, ladrillos y tejas que se esparcen alrededor de esta, lo cual hace suponer la existencia de dicha alquería, habitual en la zona de la Vega. Estas alquerías eran pequeños nucleos de población dedicados a las labores agricolas y ganaderas con similitud a las villas romanas, antecedentes de los actuales cortijos que tanto han proliferado en la zona mediterránea. Construida con muros de tapial de tierra y cal con una planta de unos cinco metros de lado, se encuentra en un pésimo estado de conservación ya que parte de la torre se ha venido abajo y con peligro de que siga haciéndolo. Su deterioro es tal que al comparar los documentos graficos de hace una decada con la actualidad se observan grandes pérdidas. Por entonces su altura era de nueve metros mientras que en la actualidad no llega a los cinco.

Desde este lugar pudo dirigir Muhammad ben Alhamar, primer rey del recién nacido Reino de Granada, las obras de restauración y ampliación de las acequias y canales para la perfecta conducción de aguas de esta zona de la fértil vega de Granada. Junto a esta torre existió otra en Cijuela de mayor importancia pero que fué destruida por el condestable Don Álvaro de Luna en una campaña para la reconquista de Granada efectuada en 1431 según nos narra el cronista de Juan II de Castilla promotor de dicha empresa cuyo hecho mas relevante fue la batalla de la Higueruela, acontecida en la vega granadina.

jueves, 14 de mayo de 2009

La Atalaya de Deifontes


A 24 kilómetros de la capital granadina, junto al rio Cubillas y en las faldas de la Sierra Arana se sitúa la pequeña localidad de Deifontes, presidiendo la población una magnifica torre vigía nos invita a recordar tiempos pretéritos. Posiblemente Deifontes sea la antigua Alfunt, ciudad del manantial, donde las crónicas cuentan que aquí se produjo la batalla que anexionaría Almería al Reino de Granada. Esto ocurre cuando en junio de 1038 muere el rey zirí Habus siendo su sucesor su hijo Badis que tuvo como visir al notable militar y poeta judío Samuel Ibn Negrella, único visir judío que tuvo la corte granadina. El rey almeriense Zuhayr al enterarse de la posible debilidad del reino de Badis decide plantarse a las puertas de Granada con intención de añadir la ciudad a sus dominios, pasando todo lo contrario ya que Badis vence en la batalla al ejercito almeriense. Este suceso lo relata Ibn Negrella en un hermoso poema:

"Al advertir el rey que residía junto al mar,
y su visir llamado Ibn Abbas,
la gloria de que yo gozaba ante mi rey, que
de mí pendían los asuntos y dictámenes del reino,
y que nada quedaba dirimido
mientras yo no lo diera por acabado,
envidiaron mi esplendor y quisieron
derribarme presto con sus manos...

Mas Dios, para su caída, tenía preparada desde antiguo
en la ciudad del manantial una fosa excavada...

Valientes varones perdían el gusto
por la vida y elegían la muerte;
pensaban los leones que las heridas abiertas
de sus cabezas eran coronas;
de acuerdo con su fe, lo recto era morir,
seguir viviendo les estaba vedado.

Los abandonamos en la estepa para las hienas,
los chacales, los leopardos, los jabalíes;
los dejamos protegidos por piedras,
recostados en cardos y espinos,
entregamos su carne como presente a los buitres,
como dádiva para leones y lobos".

La Torre Atalaya de Deifontes se encuentra en un cerro a 1160 metros sobre el nivel del mar y con comunicación directa con la fortaleza de Moclín y el torreón de Albolote, dominando un extenso terreno que tiene como centro el pantano de Cubillas delimitado por laVega a un lado y los Montes de Granada a otro. Se trata de uno de los mejores ejemplos de Atalaya de vigilancia de toda la provincia, construida en mampostería de piedras grandes y medianas es de forma cilíndrica y con una altura de casi 10 metros. El acceso al interior de la torre se realiza mediante un hueco situado a 5,50 metros de altura y todavía se aprecia prácticamente todos los orificios de su andamiaje. Como es habitual en la situación de este tipo de construcciones, vistas desde aquí son simplemente espectaculares además de estar su entorno muy bien acondicionado para el paseo.

lunes, 26 de enero de 2009

Las Puertas de Santa Fe

Sobre el emplazamiento que hoy ocupa la ciudad de Santa Fe fue levantado en 1491 un campamento militar por las tropas cristianas al mando de los Reyes Católicos con visión directa de Granada y como centro de operaciones que de manera definitiva pondrían fin a la resitencia de los reyes granadinos y con ellos a la última presencia musulmana en España que durante siete siglos había ocupado toda la península. Un fortuito incendio provocado en un descuido de una doncella en el interior de la tienda en la que se cobijaba la reina hace que el campamento sea reconstruido en piedra y ladrillo alineándose las edificaciones en una planta cuadrangular al modelo romano y formando sus calles principales una cruz que se entrecruzaban en una plaza, ideado el diseño por la reina Isabel. A la vez el campamento es fortificado, es construida una muralla con foso, cuatro puertas y diversas torres. Esto haría el terror de los granadinos que veían la clara intención del enemigo a la vez que como cuentan los cronistas el sitio fue orgullo y motivación para sus constructores. Desde esta posición los reyes son avisados de la toma final de la ciudad al divisar la enseña cristiana sobre la alcazaba alhambreña junto con los tres cañonazos disparados desde esta.
De la Santa Fe medieval nada queda hoy, hecho este debido sobre todo al fuerte terremoto acaecido en 1806 que asoló prácticamente todas las edificaciones de la población. De ese hermoso pasado solo podemos contemplar las 4 puertas que formaban parte del recinto amurallado y que se sitúan en los extremos de las dos principales vías. Las puertas fueron transformadas en capillas en los siglos XVII y XVIII dedicándolas a cuatro advocaciones marianas; la puerta de Granada es dedicada a la Virgen del Rosario, la de Jaén a la de Belén, la de Sevilla a la de los Dolores y la de Loja a la Virgen del Carmen. Esta última fue derribada por orden del ayuntamiento a comienzos del Siglo XX aunque nuevamente levantada posteriormente. Con motivo del V centenario del descubrimiento de América son restauradas por última vez.
Histórica ciudad la de Santa Fe, que presume de haber sido testigo de la firma de dos documentos trascendentales para la historia universal: la rendición del último bastión arabe en la península y el pistoletazo de salida para la conquista del nuevo mundo.




Puerta de Loja

Puerta de Jaén

Puerta de Granada

lunes, 24 de noviembre de 2008

El Torreón de Albolote


Desde cualquier punto de la Vega granadina se observa este torreón que rompe con la silueta natural de Sierra Elvira. En el extremo más oriental de la formación montañosa se situa esta atalaya que formaba parte del sistema defensivo de la ciudad de Granada. Desde ella se controlaba el paso por el rio Cubillas y casi toda la extensión de la Vega. Hoy en día su función es de balcón natural divisando maravillosos paisajes sobre la capital, toda la depresión del rio Cubillas y la Sierra Elvira con la ermita de los tres juanes, además de ser un ideal escenario para un agradable paseo por la naturaleza.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Torre de La Solana




Cerca de la fortaleza de Moclín, en el cerro conocido como La Solana se sitúa esta atalaya fronteriza construida en epoca arabe. Forma parte de una linea de vigilancia que trancurre entre la ciudad de Alcala la Real y el castillo moclileño. La torre es de forma cilindrica con una planta circulas de 4.60 metros de diametro. La altura conservada es de 5,50 metros y está construida con mampostería de piedras medianas. Próximo a la torre se encuentra el paraje del Malalmuerzo, donde la historia cuenta que en una expedición de castellanos procedentes de la ciudad alcalaina pararon para almolzar en este lugar, siendo atacados en sorpresa por tropas arabes no quedando con vida ninguno de los de Castilla.





miércoles, 5 de noviembre de 2008

Torre de Romilla




Tambien conocida como Torre de Soto de Roma localizada en el término municipal de Chauchiana junto a la localidad de Romilla. Se trata de una edificación siutada en lo que fue una alquería nazarí, siendo una de las mejores conservadas en su estilo de toda la provincia de Granada. Su altura en la actualidad es de 14 metros y cuenta con 3 plantas mas un aljibe debajo de la inferior. Las inmediaciones del rio Genil, las huertas y el entoldado de choperas nos muestra la fertilidad de la Vega de Granada y un espacio ideal para la practica de senderismo.