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domingo, 29 de septiembre de 2013

Los frutos del Otoño

 
Es una tradición fuertemente arraigada en estas fechas en la capital granadina el llamado mercadillo de otoño que se celebra el último fin de semana de septiembre en los alrededores de la Fuente de las Batallas al amparo de las fiestas principales y procesión de la patrona granadina, la Virgen de las Angustias, a la que estamos dedicando esta serie de entradas en estos días. Conocido ya un poco más del arte que la rodea  en su fastuosa iglesia, cambiamos ahora la temática y nos vamos a la gastronomía para conocer otra de las tradiciones de estas fiestas.  

 
En los puestos del mercadillo de la Puerta Real lo más demandado son las tradicionales “Tortas de la Virgen” que encontramos rellenas de cabello de ángel, chocolate o crema y frutos secos, pero también otros dulces más habituales a lo largo del año. Sin embargo destaca el variado surtido de productos que se recogen en estas fechas que se nos ofrece. Así encontramos desde la caña de azúcar traída desde la vega de Motril hasta higos chumbos, nueces, castañas, almendras, dátiles, pasas, membrillos, acerolas, majoletas, azofaifas, granadas… los frutos del otoño que da la tierra granadina. Gusta el oriundo de pasear en estos días por el centro de Granada para visitarlos, pero también los foráneos que se trasladan desde las provincias limítrofes donde la devoción a las Angustias se encuentra muy extendida, y los que desde los pueblos cercanos y no tan cercanos, recorren a pie la distancia que los separa de la capital, incluso desde Motril en un recorrido que implica varias jornadas de camino hasta la iglesia de la carrera. Granada celebra de esta otra forma, más tranquila que una feria, a su patrona aprovechando el llamado veranillo del Membrillo o de San Miguel.
 
Y junto a los puestos de frutos y tortas también encontramos los habituales vendedores de nardos, la flor de la Virgen, que con su olor completan el cuadro típico que estos días ofrece el centro granadino como pórtico del otoño.

sábado, 28 de septiembre de 2013

La Casa de la Virgen (V). El apostolado de Duque Cornejo

 
Siguiendo con las obras realizadas en la basílica patronal granadina en el siglo XVII nos fijamos a continuación en el magnífico apostolado tallado por el imaginero y retablista de origen sevillano afincado en Granada, Pedro Duque Cornejo y Roldán. Nace en 1677, nieto del escultor Pedro Roldán, en cuyo taller se forma, y sobrino por tanto de Luisa Roldán, la Roldana, el arte de dar forma a la madera le viene de familia. Llega a Granada, donde permanecerá cinco años, en 1714 estableciendo su taller en la Calle del Candil, estrecho callejón que lleva desde el Paseo de los Tristes hasta San Juan de los Reyes. De este enclave albayzinero frente a la Alhambra salieron obras para la Catedral, la Cartuja o la Abadía del Sacromonte, y la serie que nos ocupa, 14 figuras de tamaño superior al natural que representaban al Salvador, la Virgen y los doce Apóstoles, para la Iglesia de Ntra. Sra. de las Angustias.

Como ya vimos, a este escultor se deben importantes modificaciones en la propia talla de la Virgen de las Angustias, llevadas a cabo en esos años. El apostolado se distribuyó por la nave de la iglesia colocándose sobre peanas doradas con decoración vegetal adosadas a los pilares de esta. Se cubre cada imagen con venera o concha sobre la cabeza. En origen se situaban las tallas del Salvador y la Virgen a ambos lados del altar mayor, repartiéndose los apóstoles por el resto del recinto, sin embargo la construcción de la tribuna alta sobre la puerta principal en el siglo XX provocó la alteración de esta disposición y la eliminación de los dos primeros basamentos situados a los pies de la nave, lo que provocó que se retiraran las imágenes del Salvador, cedida en la actualidad a la parroquia del mismo nombre en el Albayzín, y la de la Virgen, que pasó a otras dependencias parroquiales, y se recolocaran el resto de figuras. Esta serie es una de las obras más destacadas de la producción del escultor que destaca por la naturalidad y expresividad de los personajes, dispuesto cada uno con los atributos propios de su representación iconográfica, y por un muy logrado movimiento de sus ropajes con un volado extraordinariamente realista.

Este apostolado fue íntegramente sufragado por la hermandad de la Esclavitud de Ntra. Sra. de las Angustias, cofradía “rival” como ya vimos en anteriores entradas de la primitiva hermandad con la que surgieron numerosas disputas a lo largo del tiempo.  Para los profesores López-Guadalupe, esta pugna que llevó a ambas corporaciones a embarcarse en numerosos trabajos y donaciones con el fin de reclamar posteriormente derechos sobre el uso y disfrute del recinto sagrado tuvo como consecuencia el que hoy en día la basílica de las Angustias sea uno de los conjuntos más suntuosos del barroco andaluz.
Para saber más: recomendamos nuevamente el libro “Nuestra Señora de las Angustias y su Hermandad en la época moderna” de los Profesores Miguel Luis y Juan Jesús López-Guadalupe Muñoz, que nos ha servido para la realización de esta entrada.

viernes, 27 de septiembre de 2013

La Casa de la Virgen (IV). El púlpito de jaspes


En años anteriores, desde que en 2010 se celebraran los 400 años de la erección como parroquia de la iglesia de las Angustias, hemos dedicado una serie de entradas (I, II y III) a conocer mejor el templo que alberga a la Patrona de Granada en estas fechas en las que se celebran sus fiestas. Continuamos con esta serie monográfica fijándonos ahora en la decoración interior del templo, para ello dirigimos nuestra mirada en primer lugar hacia el púlpito de similares características que el retablo y camarín ya vistos.

 
Perseverando en la idea de la antigua hermandad de los hortelanos de realizar un templo que “hasta el día de hoy no se habrá visto en ninguno de los santuarios de estos contornos”, se comenzó a labrar a la par que el retablo mayor el púlpito empleando para ello en sus elementos inferiores, pie y caja, la piedra caliza roja de la subbética taraceada con mármol blanco de la sierra de Filabres o de Macael y piedra negra procedente de Sierra Nevada. Por la similitud de trazas y fecha de ejecución, una cartela en el propio púlpito refiere que fue donado por D. Juan Jacinto Palomo en 1738, se ha considerado como obra del mismo autor del retablo, Marcos Fernández Ralla. En la parte inferior, su pie se presenta profusamente labrado en piedra roja con incrustaciones en blanco y negro. Sobre este se sitúa el cuerpo principal en forma de caja hexagonal  con la misma combinación de materiales a los que se añade el alabastro en algunos detalles. En el aparecen, en cuatro de sus vértices, sendas capillas en las que figuran las imágenes de los evangelistas talladas en alabastro mientras que en los lados del hexágono  aparecen cuatro medallones de los que dos representan el símbolo de la Virgen, el corazón, y los otros dos son motivos vegetales. Se accede al púlpito por unas escaleras con barandilla o antepecho también tallado en la misma piedra cordobesa.

 
Sobre la caja se alzan el respaldo, en el que aparece un crucifijo, y el tornavoz tallados en madera y dorados para aligerar su peso. Hubiera sido imposible que resistieran de haber sido labrados en piedra. Presenta el tornavoz la misma forma que la caja, apareciendo volado en cinco de sus seis lados. Lo componen una moldura en todo su perímetro con caídas a imitación de telas, sobre este aparecen cuatro arbotantes con formas vegetales que se unen en la parte superior rematada por un angelote. Este púlpito vino a sustituir a otro anterior que fue vendido a la parroquia de San Ildefonso según consta en los archivos de la curia granadina.
 
 
Para saber más: recomendamos el libro “Nuestra Señora de las Angustias y su Hermandad en la época moderna” de los Profesores Miguel Luis y Juan Jesús López-Guadalupe Muñoz, que nos ha servido para la realización de esta entrada.

domingo, 30 de septiembre de 2012

La imagen actual de las Angustias


En la segunda mitad del siglo XVI se impone en España la corriente de realizar imágenes “de vestir”, hasta entonces habían predominado las de talla completa.  En 1561, la tercera esposa de Felipe II, Isabel de Valois, encarga al escultor y pintor baezano Gaspar Becerra Padilla una imagen de talla de la “Virgen Dolorosa” tomando como modelo un cuadro de su propiedad. Esta alcanzó gran fama y fue muy imitada posteriormente, el mismo Alonso Cano la pintó en un lienzo que hoy se conserva en la catedral granadina. Para la profesora Isla Mingorance, la talla de la patrona granadina bien pudiera haber salido, por las semejanzas de rasgos y policromía con otras obras de Becerra, de este taller. Coinciden además las fechas, en la década de 1560 la hermandad realizaba gestiones ante Felipe II para la cesión de los terrenos donde construir la nueva ermita. ¿Pudieron los cofrades de las Angustias que se encontraban en la corte tener conocimiento de esta imagen y encargar una igual para traerla a Granada? Nada cierto sabemos, ya que su llegada a Granada se enmascara en las leyendas creadas entre el pueblo.

La Dolorosa de Gaspar Becerra, Alonso Cano

Lo que sí conocemos es que en origen la imagen fue una dolorosa de tamaño natural, de pie, tallada de una pieza cabeza y tronco, con manos entrelazadas separadas del cuerpo, entonces no presentaba la imagen de Cristo muerto en su regazo. Será a finales del XVI o principios del XVII cuando se le añada esta imagen colocada en un banco de madera ante ella, además de la cruz tras de sí para conseguir una iconografía similar a la que aparecía en la tabla de Francisco Chacón que en sus orígenes veneraban. En un inventario de 1614, aparece ya reseñada la existencia de la talla de un Cristo. En otro de 1616 hay referencias no de uno sino de dos imágenes distintas. Tras un estudio de los distintos inventarios y grabados existentes, la profesora Isla ha llegado a la conclusión de la existencia de al menos cuatro tallas diferentes incluida la actual de mediados del siglo XIX. Sera en pleno barroco cuando a la imagen se le adicionen mantos y ropas bordadas, corona, cruz de plata y media luna a los pies. Otro importante cambio en su fisonomía llevo a cabo el escultor sevillano Pedro Duque Cornejo, este trabajó en la iglesia de la Carrera entre los años 1714 y 1718, principalmente en el apostolado que hoy se conserva. A él se  atribuye el cambio de las manos entrecruzadas por las actuales separadas, al parecer, para que la imagen pudiera lucir la cruz pectoral que regaló el arzobispo de los Ríos y Guzmán. También modificó la posición de la cabeza, hasta entonces inclinada hacia la derecha, dándole la frontalidad que hoy observamos. 

Vesperal del siglo XVII, Catedral de Granada
La Virgen de las Angustias y Fernando VI, siglo XVIII

Isabel II fue una de las soberanas que mayores donaciones realizó a la hermandad entre ellas una corona aun conservada. Entre los presentes de la reina se cree que se encontraba la talla de Cristo actual fechada entre 1862 y 1865 de autor desconocido ya que aparece en una litografía bastante exacta de la época. Ya entonces aparecía cubierta con un sudario y tapadas las piernas por el manto de la Virgen, estética que se mantuvo hasta 1989 en el que tras la restauración de ambas imágenes se pudo desmentir la creencia popular, varias generaciones de granadinos lo vieron así, de que carecía de las extremidades inferiores. Esta es, muy resumida, la historia de casi cuatro siglos en la imagen que hoy centra todas las miradas, una talla que no se debe a una única mano, sino que ha sido recreada y adaptada a lo largo de los años según los deseos de sus cofrades y las donaciones de sus devotos.

Litografía del siglo XIX
Mayo de 2011
Para saber más:
 Además de la publicación ya referida de la profesora Isla, recomendamos dos extensos artículos sobre este tema de D. Manuel Salvador Sánchez Aparicio (Pinchar aquí).

sábado, 29 de septiembre de 2012

La primitiva talla de las Angustias


Si en años anteriores hablamos de las primeras representaciones pictóricas de las Angustias que existieron en nuestra ciudad en San Juan de los Reyes y en la ermita de las santas Úrsula y Susana, ahora abundaremos en las imágenes de talla que se han venerado en la iglesia de la Carrera con posterioridad a la tabla de Francisco Chacón. Tenemos constancia de la existencia de dos al menos, una primera de la época fundacional de la hermandad hacia 1550, y la actual que vino a sustituirla pocos años después, sobre 1565.

En 1556, la hasta ese momento hermandad devocional de labradores se convierte en penitencial, necesita por tanto una imagen de talla que sacar en procesión ante la imposibilidad de hacerlo con el mencionado cuadro que existía en la ermita, al que aun así siguió rindiendo culto. De esta imagen primitiva tenemos un testimonio del escultor barroco Diego Sánchez Saravia, que la describe como “de estatura mediana, como de seis palmos de alto…me informé de los dependientes de aquella oficina y me participaron ser la referida efigie toda de talla”, esta descripción concuerda con la pintura que aparece en el libro de las constituciones de la hermandad de 1556, por lo que su fecha de hechura debe ser anterior. En este aparece una imagen de rodillas en actitud orante, mirada elevada y brazos cruzados sobre el pecho traspasado por siete espadas. Viste túnica y manto azul y toca blanca. El mismo Saravia refiere que cuando la contempló en 1777 debía haber sufrido ya importantes transformaciones, ojos de cristal, lágrimas y ropas sobrepuestas, tanto que “no pude imponerme su antigüedad”. De su testimonio se desprende que en el siglo XVIII se encontraba aun en las dependencias del hospital perteneciente a la hermandad, anexo a la iglesia. Otro dato que refiere la existencia de una imagen primitiva son las dos leyendas sobre la aparición de la actual, en ambas se dice que los cofrade “la colocaron en el altar mayor donde hoy está y quitaron la otra”. 

Primeras reglas de la hermandad de las Angustias y Transfixión
Desconocemos, por el secretismo propio de la época, los motivos que llevaron a sustituirla por la actual, por su reducido tamaño o por el deseo de contar con una talla de vestir siguiendo la moda que se impuso en la segunda mitad del XVI. Tampoco hay más noticias con posterioridad a las de Saravia en el siglo XVIII, por lo que nada sabemos de la suerte que corrió esta talla. Nuestra próxima entrada la dedicaremos al origen de la actual talla, hoy patrona de Granada, y las transformaciones sufridas a lo largo de los siglos, que no son pocas.

Portada del antiguo hospital de las Angustias
Para Saber más: 
La bibliografía de referencia empleada para la realización de esta entrada ha sido el libro “La Virgen de las Angustias. El conjunto escultórico” de la profesora Encarnación Isla Mingorance, cuya lectura recomendamos.

viernes, 28 de septiembre de 2012

La Casa de la Virgen (III). El retablo de jaspes


Continuamos la serie de entradas que iniciamos en 2010 dedicadas al templo patronal granadino. Habiendo ya tratado la construcción de la iglesia y el suntuoso camarín, proseguimos ahora con el elemento que comunica ambos espacios, el magnífico retablo de mármoles polícromos que vino a completar un proyecto cuya construcción se prolongó más de sesenta años.
En 1728, el arzobispo Perea y Porras ofrece 44.000 reales para la construcción del retablo, a condición de que se retomen y finalicen las obras del camarín, por entonces paralizadas. Pero pronto llega el primer inconveniente, el arzobispo quiere un retablo de madera dorada, la hermandad en cambio desea que los materiales sean similares a los empleados en el camarín, la costosa piedra, para conseguir una obra que “hasta el día de hoy no se habrá visto en ninguno de los santuarios de estos contornos”. Sucede un largo pleito que hace que hasta 1734 no se apruebe un proyecto de retablo de “los más primorosos jaspes” de Marcos Fernández Raya. Este sigue la estructura e iconografía del anterior, vendido a la parroquia de Santa María de la Alhambra en 1748 por 1500 reales, con dos cuerpos y tres calles. Centra la atención del espectador el gran arco abocinado concebido como ventana abierta en el palacio celestial desde el que preside la imagen de las Angustias. En el primer cuerpo figuran cuatro grandes estípites de piedra blanca de la sierra de Filabres profusamente labrados, se emplea también piedra roja, el jaspe, traída de Luque y piedra negra procedente de Sierra Nevada. La abigarrada decoración se basa en un taraceado de mármoles de estos tres colores con formas geométricas. Enmarcan el gran ventanal medallones de piedra blanca con relieves de temática pasionista, en su clave aparece el corazón traspasado por siete espadas. En las calles laterales figuran, entre otra, las imágenes de las santas Úrsula y Susana titulares de la primitiva ermita. El segundo cuerpo está presidido por un relieve de la Trinidad, en el se representa la mediación de Cristo en la redención del hombre por medio de su pasión. Corona toda la composición el escudo real. En 1742, la cofradía de la Esclavitud costeó el nuevo sagrario y el manifestador.



 Comienzan a labrarse en 1734 el banco y los cuatro estípites, trabajos que se paralizan dos años después por falta de ingresos. Finalizado el camarín en 1742, la hermandad solicita permiso para colocar la imagen de la Virgen y montar las pocas piezas que hay del retablo para incentivar las donaciones para su finalización. El arzobispo Tueros deniega esto último augurando la duración de la obra “no para un año o dos sino para algunos siglos”, este nuevo desencuentro acabará en la Cámara de Castilla.  Uno de los motivos esgrimidos será la duda de que la cimentación, pensada para un retablo de madera, fuera suficiente para el nuevo pétreo. Cinco años de pleitos acaban con la intervención de Fernando VI dando su autorización y con importantes modificaciones, se recalzan los cimientos y se decide que el segundo cuerpo se realice en madera policromada a imitación de la piedra, más  liviana y menos costosa. A pesar  de ello transcurrirán mas de diez años hasta ver terminado completamente este retablo, desconocida obra de arte  del barroco español, en enero de 1760.


Para saber más:
La bibliografía de referencia empleada para la realización de esta entrada ha sido el libro “Nuestra Señora de las Angustias y su Hermandad en la Época Moderna” de los profesores Miguel Luis y Juan Jesús López-Guadalupe Muñoz cuya lectura recomendamos.

domingo, 26 de septiembre de 2010

La Casa de la Virgen (II). El Camarín.


En esta última entrada de las tres que hemos querido dedicar al IV centenario de la erección como parroquia del templo de Nuestra Señora de las Angustias, nos vamos a centrar en el palacio celeste donde mora la sagrada imagen de la Virgen. La creciente devoción hacia la imagen de Nuestra Señora de las Angustias entre la población granadina de los siglos XVI y XVII fue el principal factor para la construcción de un nuevo templo que albergara la milagrosa imagen. Como ya hemos visto, de la primitiva ermita erigida en torno a la pintura considerada como obsequio de   la reina Isabel la Católica, se pasó a construir un nuevo templo parroquial en el reciente barrio creado en torno a las orillas de los últimos tramos del río Darro.  Con la finalización del templo actual en 1671, la hermandad aúna todos sus esfuerzos en levantar el magnifico conjunto barroco que componen la estancia de la Sagrada imagen: el retablo y el camarín, siendo este último el primero en contratarse.


En cabildo de la Hermandad de la Virgen de las Angustias de tres de mayo de 1690 se informa de la intención de ampliar el testero de la nueva iglesia hasta las mismas orillas del Darro para la construcción del camarín. El conjunto se compone de tres estancias, una central y más elevada que constituye el camarín como tal abriéndose al templo mediante el ventanal del retablo, y dos antecamarines a ambos lados de la sala principal comunicados con esta mediante amplios vanos escalonados. Bajo el camarín se construiría una bóveda de enterramiento. La fábrica de la obra se terminaría en 1691 aunque no sería hasta cinco décadas después cuando quedaría concluida de manera total la fastuosa decoración del camarín. La falta de financiación haría que hasta 1703 no se comenzará la labor de ornato, estando dirigida  la obra por Juan de Ména y como maestro cantero Francisco Navajas. En 1709 se paralizan las obras, volviéndose a reanudar en 1711 sin Mena y Navajas que habían sido despedidos. Se recurre entonces al lucentino Francisco Hurtado Izquierdo, maestro mayor de la Catedral de Granada, el cual ya había concluido la majestuosa Sancta Sanctorum de la cartuja granadina donde se observa el éxito de los mármoles policromados y que tendrá en el conjunto del retablo-camarín de las Angustias su cota más alta. Con la llegada de don Juan de Lizana y Franco como nuevo comisario para la gestión de la construcción del camarín, las obras cobraría el definitivo impulso siendo este quien sufragaría la mayor parte del coste. Con él grandes artistas de la época trabajarían en el camarín como José Risueño, Fernández Raya o el Maestro José Hidalgo quién realizaría el programa pictórico de los antecamarines. El 28 de septiembre de 1742 sería bendecido el camarín quedando entronizada la imagen y realizándose una procesión extraordinaria a la Catedral.



El camarín aparece dentro de la inmensidad del templo como un palacio celeste, entre la tierra y el cielo. Para esto el barroco aquí acaricia el rococó,  la minuciosa delicadeza de las piezas de jaspes y un cuidado programa iconográfico entorno a la imagen centran la estancia. De principal interés es la solería, ejecutada por Isidro Navarro en 1725 con mármoles de diferentes tonalidades traídos de Luque, Campanillas y Sierra Elvira. Su dibujo central representa la intercesión  de la Virgen, simbolizada por siete estrellas aludiendo a sus siete dolores, para alcanzar la eternidad de los tiempos, representada por un sol y una luna en plenitud. En cada esquina se sitúan dos columnas salomónicas de piedra negra de Sierra Elvira las cuales soportan cuatro arcos donde se asientan la bóveda. Sobre las pechinas aparecen cuatro personajes relacionados con la pasión de Cristo: María Magdalena, San José de Arimatea, María Cleofás y San Juan Evangelista. A ambos lados de la bóveda se añadieron dos episodios pictóricos referentes a la historia reciente de la Hermandad. En uno se muestra la coronación canónica de la Virgen el 20 de septiembre de 1913 y en el otro el incendio de 1916 donde milagrosamente se salvó la sagrada imagen. La talla descansa sobre un esbelto trono de mármol realizado con piedra roja de Cabra por Marcos Rodríguez Raya considerado como uno de los seguidores mas cualificados de Hurtado Izquierdo.


Las dos estancias que acompañan al camarín, los antecamarines, complementan a través de los distintos frescos que los adornan la iconografía de la Titular. En el primer antecamarín, encargado por expreso deseo del mecenas del camarín don Juan de Lizana, se nos muestra los misterios proféticos de la pasión; también aparece reflejado el donante de la obra rodeado de distintos santos de especial devoción por este. En el segundo antecamarín se desarrollan temas propiamente de la pasión de Cristo, la despedida de Cristo de su madre, la coronación de espinas, Jesús con la cruz a cuestas, el calvario y el descendimiento son los temas aquí reflejados. Todo un conjunto el de los tres espacios dedicados a los siete dolores de la virgen María que a la vez sirven como joyero para la devoción de todos los granadinos.


Primeras reglas de la Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias.

sábado, 25 de septiembre de 2010

La Casa de la Virgen (I). El Templo Actual


Como ya hemos visto, esta iglesia pasó con los años de ser una modesta ermita a la actual Basílica a la par que crecía la devoción por la imagen que albergaba, y en buena parte gracias a esta se pudo levantar tan suntuosa obra. Será al arquitecto Juan de Rueda Alcántara, maestro mayor de la Alhambra, a quien se encarguen en 1663 las obras del templo actual, de fábrica de ladrillo con planta de cruz latina de una sola nave cubierta con bóveda de cañón con lunetos sobre pilastras toscanas y a sus lados ocho capillas con bóvedas de aristas. El crucero, en cuyo centro se eleva una luminosa cúpula sobre pechinas, da acceso por sus extremos a la capilla sacramental y a la sacristía. Para la decoración interior se empleó el yeso, siguiendo la tradición granadina, con elementos realmente complejos de hojarasca en molduras basadas en los modelos de Alonso Cano. Se completan sus paramentos con una profusa decoración de arabescos pintados sobre fondo blanco.


Tuvo la iglesia un primer retablo de madera dorada trazado por el mismo arquitecto con dos cuerpos y tres calles separadas por columnas salomónicas de gran tamaño, en la central se situó la imagen de las Angustias, flanqueada por las dos santas. Todo el programa iconográfico del templo, destacan los cuadros con escenas de la Pasión existentes en la nave, giraba en torno a la imagen de la Virgen visible a través de la ventana que se abría al camarín. Al realizarse el retablo actual de jaspes pasaría este primitivo a la iglesia de la Encarnación de la Alhambra en la que hoy alberga otra imagen de las Angustias, la célebre Piedad de Torcuato Ruiz del Peral. Se completaba con los altares del crucero para el Nazareno y San Miguel, sustituidos igualmente por los actuales, y los de las capillas laterales, así como con el apostolado, obra del escultor Pedro Duque Cornejo, recientemente restaurado.

La portada, construida en piedra de Sierra Elvira por Manuel Cárdenas y Juan Durán, aparece flanqueada por columnas de orden corintio, en el segundo cuerpo se abre una hornacina con la bella imagen en piedra de la Piedad obra de Bernardo de Mora en colaboración con su hijo José. Remata el conjunto el escudo real sobre águila bicéfala sostenido por querubines. Originariamente la fachada se presentó revestida de estuco sobre el que posteriormente se realizaron pinturas al fresco obra de Francisco de Melgarejo en 1764, estas se perderían con el paso del tiempo y desde 1913 presenta el sencillo aspecto que hoy contemplamos de ladrillo visto. Adosado al templo se abre un patio, antiguo cementerio, cuya fachada preside una imagen de San Cecilio obra de José Risueño proveniente del desaparecido Colegio Eclesiástico. A este patio se abría una puerta lateral coetánea a la principal que tras ser cegada se convirtió en capilla exterior en la que se sitúa un crucificado de piedra de José Navas Parejo de gran devoción.
Desde que en 1610 se convirtiera en parroquial se sucedieron los desencuentros entre la hermandad y el clero. Si bien desde entonces el arzobispado colaboró en el mantenimiento y culto del templo que hasta entonces solo contaba con los insuficientes ingresos de la hermandad, esta vio peligrar buena parte de sus privilegios a favor de Beneficiados y Curas que trataban de hacer valer las normas diocesanas en lo referente a cultos, propiedad de las dependencias y el hospital. No fueron pocas las veces que se recurrió a los tribunales e incluso a la intervención real para resolver estos litigios. En este clima de confrontación surgirían disputas por la posesión de las llaves de la iglesia, el uso de las bóvedas para enterramientos o cuestiones tan absurdas como el préstamo de un rico terno litúrgico perteneciente a la hermandad a un sacerdote algo presumido. Sin duda fue la propiedad del templo lo que más tensiones originó, alegando cada parte y reclamando aquello que había sufragado o donado para la iglesia, hoy en día aun se puede ver un ejemplo de ello en el cancel de madera de la puerta en el que se puede leer: “es de la hermandad de Ntra. Sra. de las Angustias”. Igualmente, en el interior, aparecen numerosos escudos reales unidos al de la hermandad, una forma sutil de recordar los privilegios y el favor real que esta tenía concedidos. Estos pleitos también motivaron la construcción de los dos campanarios, uno para uso de la hermandad y otro para la parroquia, llegando a producirse situaciones como que uno tañera a gloria mientras el otro doblaba a difunto. También hubo polémica por las donaciones a la imagen de la Virgen, la hermandad tuvo que litigar no solo con la parroquia sino con una segunda cofradía, la de la “Esclavitud de Ntra. Sra. De las Angustias”, nacida al amparo del clero y por tanto más apegada a este que la primitiva, a la que negó el derecho de pedir donativos en nombre de la Virgen.
Sin embargo donde no hay fisuras es en la devoción que dentro y fuera de Granada se profesa a la imagen. Esta ha gozado de la veneración de reyes, Fernado VII la nombra de su Real Patronato e Isabel II realiza importantes donaciones, y del favor de los papas que le concedieron el patronazgo de la Archidiócesis en 1887, la coronación de la imagen en 1913 y el título de Basílica Menor para su iglesia en 1922, pero sobre todo el fervor del pueblo granadino por La que vive en la Carrera.

viernes, 24 de septiembre de 2010

La tabla de las Angustias de Francisco Chacón y la ermita de las santas Úrsula y Susana


La zona de las riberas del Genil, extramuros de la Granada medieval fue desde época nazarí lugar en el que proliferaron los ermitaños o santones que vivían en morabitos como el que hoy es ermita de San Sebastián. El gran número de estos hizo que a la puerta que conducía hacia ellos se la conociera como Bib-Atabín, o de los penitentes. Ya en época cristiana continuó siendo lugar de vida eremítica, la referida de San Sebastián, la del Pretorio o San Antón el Viejo son ejemplos de ello. Consta documentalmente que en 1501 existía una pequeña ermita dependiente de la Parroquia de San Matías dedicada a las santas Úrsula y Susana en la zona conocida como de las Tinajerías, muy cercana a las huertas del antiguo palacio de la Almanxarra, propiedad del convento de Santa Cruz la Real. Ocuparía hoy la última manzana de la Carrera de la Virgen, próxima a la plaza del Humilladero.

Se dice que en su interior se veneraba un cuadro de la Virgen de las Angustias obra de Francisco Chacón, pintor de Isabel la Católica, distinto de aquel otro del que ya hablamos. Por su autoría se ha especulado que fuera una donación de la soberana, sin embargo de él nos dice Marino Antequera que “lo centra la figura de la virgen inclinada sobre el cadáver de su Hijo. A los lados se ve a María Magdalena y San Juan, y en el extremo derecho la figura de un donante, lo que podría invalidar la supuesta dádiva de la Reina Católica”. El mismo autor indica que “cuando se descubrió estaba cubierto por el humo de las velas, lo que demostraba el mucho culto recibido”. En torno a esta tabla debió fundarse la “Cofradía de las Angustias y Transfixión de Ntra. Sra. y de las Santas Úrsula y Susana” en 1545 con carácter devocional. Años después, quizás en 1555 coincidiendo con un cambio de reglas para convertirse en hermandad penitencial, se sustituye el cuadro por una imagen de talla, más apropiada para ser procesionada, pasando este con el tiempo al cercano monasterio de Ntra. Sra. del Destierro, o de los Basilios, actualmente colegio de los Escolapios. Hoy en día se expone en el Museo de Bellas Artes de Granada.

Pintura de las Angustias en el libro de sus primitivas reglas, 1545
De las características de la ermita primitiva nada sabemos excepto que sus dimensiones eran reducidas, por lo que poco tiempo después de fundarse la hermandad, en 1569, consigue por parte del rey Felipe II la cesión de unos terrenos anexos para construir una nueva y un hospital, según Real Cédula se le donaban “cien pies de terreno por la delantera, en la línea de la pared de la ermita por la parte del camino que desde la puerta del Rastro (Puerta Real) va al puente del Genil, por la espalda hasta unas casillas que había antes de llegar al Darro, dejando desde la ermita antigua a la que haya de hacerse una calle de 25 pies de ancho (Puente de la Virgen)”. Quince años serán necesarios para levantar un modesto templo de una sola nave de veinte metros de largo pagado con los donativos de sus cofrades que ya aparece representado en la plataforma de Ambrosio de Vico de 1596. El crecimiento de la población de la zona, que de ser un extrarradio se convierte en un barrio más de la ciudad así como la necesidad de ayuda para llevar los gastos de culto de la hermandad, llevarán al Arzobispo Pedro de Castro a convertirlo en parroquia en 1603, dependiendo en principio de la de Sta. María Magdalena y con entidad propia a partir de 1610. En 1615 se le añade un campanario trazado por el citado Ambrosio de Vico, igualmente se remodela y amplia el retablo que ya en esa fecha presidía la imagen de las Angustias. Pero este segundo templo quedará pronto pequeño para atender las necesidades parroquiales, ampliándose su nave en 1626 y comenzando en 1663 la construcción del actual. A conocer un poco de la historia y arte de esta Parroquia cuatro veces centenaria vamos a dedicar las próximas entradas.



domingo, 27 de septiembre de 2009

Las Angustias y la Reina Católica

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Uno de los objetivos de la Reconquista de España era la unidad religiosa de toda la península bajo la fe cristiana, este fue uno de los mayores empeños de los Reyes Católicos y una importante razón para completar esta conquista con la deseada Granada. Una vez sometido el territorio y convertida la población surgió la necesidad de llenar la vida cotidiana de símbolos cristianos. Junto con las tropas castellanas llega una corte de artistas de toda Europa, arquitectos, escultores y pintores desarrollarán una gran labor en las nuevas parroquias granadinas. Los últimos coletazos del Gótico y los primeros pasos del Renacimiento español se darán en la ciudad de la Alhambra.
Fue un hecho habitual que los propios Reyes donaran a las ciudades conquistadas imágenes, reliquias u ornamentos litúrgicos pertenecientes a su ajuar de viaje, un ejemplo de ello es la custodia para la procesión del Corpus Christi que se realizó con las joyas del tocador de la reina. De muchas de estas imágenes era especialmente devota Isabel, como es el caso de la iconografía de María al pie de la cruz. Parece que esta surge en su niñez, la cual pasó en la villa de Arévalo (Ávila) cuya patrona tiene la advocación de las Angustias. Otras teorías refieren a las angustias que pasaron los reyes durante la guerra de Granada como origen del nombre. Según algunos historiadores, tras la toma de la ciudad y la entrada de los soberanos castellanos el 6 de Enero de 1492 se colocó en una de las salas habilitada como capilla en los palacios de la Alhambra la tabla que vemos representando el momento en que María sostiene el cuerpo muerto de su hijo bajado de la cruz y ante ella se celebró la misa de acción de gracias. En este lienzo sobre tabla del siglo XV y de autor desconocido podemos ver la imagen de las Angustias centrando la composición, a ambos lados aparecen San Juan Bautista y San Juan Evangelista en alusión a los padres de los Reyes Católicos, Juan II de Aragón y Juan II de Castilla respectivamente. En los extremos aparecen los propios Fernando e Isabel arrodillados en oración ante la Virgen. Curiosamente el tamaño de los reyes en inferior al de los santos, recurso utilizado desde antiguo para denotar la importancia de cada personaje. Aquí se utiliza para diferenciar la santidad de unos respecto a la humanidad de los otros. .
.Esta tabla pasó después a la primera iglesia bendecida en la ciudad que se llamó como no podía ser de otra manera de San Juan de los Reyes, en la mezquita Al-Tabín o de los conversos. Ofició la ceremonia fray Hernando de Talavera, confesor de la Reina y arzobispo electo de Granada. Allí se veneró durante cuatro siglos, pero con el paso del tiempo y la despoblación del Albayzín la iglesia dejo de ser parroquia y se cerró. Sus muchas obras de arte pasaron entonces a la Catedral donde se conserva esta que pasa por ser una de las más antiguas pinturas en las que aparece la venerada imagen de la patrona de Granada, si no la que más.Este es muy probablemente el origen del culto en Granada a la advocación de las Angustias que más tarde verá como crece en veneración ante otro cuadro similar de distinto autor existente en una ermita cercana al rio Genil, llamada de las Santas Úrsula y Susana, que con los años se convertirá en Basílica Menor de Ntra. Sra. De las Angustias gracias a la devoción que el pueblo de Granada, desde su sencillez, sintió a lo largo de los siglos por la que desde 1889 es su patrona. Devoción curiosamente extendida también por las provincias que otrora formaran el antiguo Reino de Granada.

Monumentos Perdidos en el entorno de las Angustias


La devoción a la Virgen de las Angustias cobra auge a partir del siglo XVII, así lo demuestra la construcción de la suntuosa basílica y otras construcciones en los alrededores de la Carrera.
En 1690 se construyó un puente para comunicar las riberas del rio Darro dado que en la de la derecha había crecido notablemente el barrio de San Antón. El puente parece ser que lo trazó Juan de Rueda por encargo de las autoridades municipales con el fin de salvar el Darro en su punto más ancho, a espaldas del templo donde reside la querida Imagen. Este se componía de un arco rebajado muy amplio pero de escasa altura, con rosca de dovelas de piedra, una plataforma en dos vertientes bastantes acentuadas y un pretil de sillares bien tallado. Con el tiempo se conoció como "el puente de la Virgen". Fue derribado al construirse a partir de 1938 el embovedado del Darro comprendido entre el antiguo puente de Castañeda y la desembocadura del Genil. En la actualidad el único recuerdo de su existencia es la calle Puente de la Virgen situado en el lateral de la Basílica. El la instantánea del fotógrafo granadino José García Ayola, realizada desde la margen izquierda del Genil hoy llamada "Los Alminares", vemos este puente al fondo junto a las pintorescas casas de la acera del Darro y la cúpula y torres de la iglesia.


Ya en la propia Carrera se erigieron dos monumentos relacionados con la devoción a las Angustias. Según Enríquez de Jorquera, cronista de la ciudad, cerca del Castillo de Bibataubín había una cruz que levantaron los cofrades de la Hermandad de la Virgen en 1638. La cruz era de jaspe, alabastro y otras piedras de colores. Constaba de una base piramidal rematada en una esfera, sobre la que apoyaba el brazo vertical de la cruz. A modo de cantonera tenía pequeñas bolas. Para protegerla había una reja de bronce dorado con faroles. Durante los años de ocupación francesa la cruz fué derribada para facilitar la circulación rodada.


Por último nos situaremos frente a la puerta principal de la Iglesia donde había una fuente monumental levantada por la Hermandad de las Angustiasen el año 1677. Según el diseño que realizara Juan de Rueda Alcantara, conservado en el archivo histórico municipal y que reproducimos, la fuente debía constar de una taza de planta recortada de la que partía un alto estípite decorado con atlantes y roleos en la parte inferior, escudos y lápidas de mármoles en el centro y peces en la parte superior. Remataba el conjunto unos querubines de mármol con una granada sobre sus espaldas de la que surgía un corazón traspasado por siete puñales. El agua era expulsada por los peces hacia arriba. El proyecto original se simplificó perdiendo parte de esta profusa decoración. Fué derribada esta fuente en 1810 por las autoridades francesas. Desgraciadamente se perdieron estos monumentos que engrandecían el entorno del templo patronal, hoy rodeado de edificios de traza modernista.